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/ 1 agosto 2021

Diana Morant: un año de pandemia “a corazón abierto”

Diana Morant: un año de pandemia “a corazón abierto”

Pedimos a Diana Morant que cierre los ojos y piense en los primeros días de la pandemia. Aquellos en los que, al mismo tiempo, más solos y más conectados estábamos. Días de temor y preocupación. Pero también de manos a la obra. De solidaridad y trabajo sin descanso.

“Gandia es una sociedad muy madura e hizo que tuviéramos una respuesta rápida e inmediata”, asegura en una entrevista a SOM GANDIA. Un encuentro en el que repasamos un año “de confesiones y de corazón abierto”.

Fotos: © Àlex Oltra
  • ¿Cómo era su día a día en el confinamiento?

Mi día a día era, seguramente, de mucha más intranquilidad y nerviosismo que si hubiese podido salir de casa, porque nosotros estamos acostumbrados a trabajar en equipo y acudir a los sitios donde están los problemas. Fue un cambio absoluto de paradigma.

Eran días de teléfono y reuniones virtuales constantes. Fue un momento clave de desarrollo de redes. Las redes humanas y de equipos que se tuvieron que poner en marcha para atender a las personas en situación de solitud en sus casas.

Entendimos la interdependencia que tenemos unos de otros y cómo desde lo individual teníamos que ayudar y aportar todos algo al colectivo.

  • Cierre los ojos y piense en usted en esos días, ¿qué ve?

Me veo sentada en el suelo con el teléfono en la oreja.

  • ¿Cómo afrontó la gestión de la crisis sanitaria?

En los primeros días no disponíamos de nada. No había un sistema y la red había que construirla. Sí había mucho diálogo y mucha cooperación previa. Los sanitarios no tenían EPI y buscábamos lotes de equipos en determinadas farmacias de la ciudad, pero tampoco como administración podíamos adelantar dinero para comprar. Liduvina Gil (concejal de Sanidad) me decía: “Diana, hay un lote de 1.000 mascarillas que vale 4.000 euros en tal farmacia”. Yo llamaba a proveedores y a empresas de la ciudad para pedirles el favor de que compraran ese lote y lo regalaran al hospital. Todos me contestaron que sí.

  • ¿Dónde fue cuando pudimos salir de casa?

Fui a pasear por la orilla del río. Gracias a la pandemia hemos redescubierto nuestra ciudad. Antes llenaban tu agenda y en esos momentos la agenda estaba vacía y la llenabas tú. Esa es una bonita parte de esta crisis, la reconexión que hemos tenido con la naturaleza, con la tierra y con el mundo.

Fotos: © Àlex Oltra
  • ¿Saldremos mejores?

Hemos recibido una lección clara de lo pequeñitos que somos dentro del universo y de esos agentes globales que en un momento determinado explosionan y te cambian la realidad. Vamos a desarrollar unas capacidades que nos van a convertir en más resilientes. Estamos en ese proceso. Queremos que llegue la nueva normalidad, pero también sabemos que la nueva normalidad ya nunca va a ser la normalidad que conocíamos antes.

  • ¿Ya nada volverá a ser como antes?

En la crisis de 2008 había gente que creía que iba a pasar la crisis y volveríamos a los bancos que nos iban a volver a dar el dinero para comprarnos cosas. Afortunadamente aquel modelo quebró, y no se recuperó porque era un modelo fallido.

Normalmente los cambios en los sistemas productivos e incluso de la propia administración tardan una década y ahora se reducirán a un año. En ese sentido es casi como en una guerra. Dicen que, desgraciadamente, la ciencia avanza en las guerras. Ahora avanzaremos en esta otra guerra. Una muestra de ello es la vacuna. Las vacunas tardan en aparecer de 3 a 5 años, y contra la Covid-19 se está vacunando a la población al año de haberse declarado la pandemia.

  • ¿Qué no quiere olvidar de la pandemia?

A los primeros que no quiero olvidar son a las víctimas. Y víctima es aquella persona que en el estadio más elevado de la crisis ha perdido la vida, y en ese sentido a todos sus familiares.

Hay muchas víctimas. Las hemos llamado héroes pero no tienen capa ni poderes. Es gente que se ha sacrificado en un nivel que va muy por encima de sus obligaciones, y ha dado la cara y sigue dando la cara por los demás.

Fotos: © Àlex Oltra

No quiero olvidarme de los sanitarios, de las personas que han estado desinfectando lo que probablemente estaba infectado. Personas que se estaban jugando la vida. Trabajadores de los supermercados, transportistas que han estado moviendo el material que necesitábamos todos de país en país y de ciudad en ciudad sin red, y que no tenían ni donde parar a comer o a asearse.

No me quiero olvidar de todo eso, que al final es la red humana que ha soportado la crisis. Los podemos llamar héroes, los podemos llamar víctimas, pero en definitiva, gracias a esas personas hoy estamos aquí.

  • ¿Cuánto tiempo ha estado sin ver a sus padres?

Si le digo que ahora los veo con normalidad le estaría mintiendo. Hace pocos días fue el cumpleaños de mi padre. Mi padre puso una vela en una magdalena y le cantamos cumpleaños feliz yo desde mi casa en un FaceTime y mi hermana y sus nietos desde Madrid en un FaceTime. Hace muchísimo tiempo que no piso la casa de mis padres, ni mis padres pisan mi casa. La última vez en que tuvimos una reunión familiar en condiciones fue en septiembre, que fue el cumpleaños de mi sobrina.

  • La crispación reina en el panorama político.

Me entristece que la gente sitúe a los políticos como problema en vez de como solución, porque no me gusta que nos metan a todos en el mismo saco.

Siempre he entendido el poder como la capacidad de hacer cosas, no como el instrumento de machaque o abuso frente al débil.

Nosotros, desde que entramos en el 2015, intentamos recuperar los instrumentos democráticos de poder y contrapoder de gobierno y oposición. Reconocer el papel del que tienes enfrente. Rebajamos muchísimo la tensión que se vivía en la calle. Y ese escenario ha hecho que en Gandia se haya afrontado la pandemia de una manera serena.

Me gustaría que pasará lo mismo en otros ámbitos.

  • ¿Quiere seguir dedicándose a la política?

Sí que me quiero seguir dedicando a la política, pero el futuro lo tendremos que escribir muchos. La gente de mi equipo, la gente que me rodea y por supuesto los ciudadanos. Estaré a disposición del proyecto socialista, como he estado siempre.

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