Fitur es del 23 al 27 de enero el epicentro mundial del Turismo. Gandia acude a Madrid, como todos los países, regiones y localidades, para ser el centro de atención. Para trabajar. Para vender, en el mejor de los sentidos, experiencias y emociones. El turismo ya no son habitaciones de hotel y playas. Es, por suerte, muchísimo más.

Diferenciarse o sucumbir a la mediocridad. Subirse a la ola de las nuevas tecnologías o naufragar para acabar en una isla desierta y olvidada por todos.

Gandia ha entendido los últimos años que la playa no es el contenido y continente de su turismo, sino el polo de atracción que enamore al visitante para que antes incluso de que se marche esté deseando volver.

Atrás quedaron los tiempos de la exhibición vestida de exhibicionismo. Es tiempo de remangarse y seducir. Y Gandia tiene muchas y atractivas armas de seducción: un ferry a Ibiza y Palma, una playa envidia en España y Europa, una gastronomía abanderada por la fideuà y distintos postres que dejan a todos con un buen sabor de boca, un patrimonio cultural y natural milenario, Fallas, Sant Joan, Semana Santa, Fira i Festes…

Y sobre todo, y fundamental, un capital humano en forma de brazos abiertos y pasión por la vida que pueden lograr que el reto más difícil se haga realidad.

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