La Colegiata de Gandia atraviesa una situación crítica debido a las filtraciones de agua y el progresivo deterioro de su estructura. La parroquia ha advertido de la necesidad urgente de acometer obras de restauración para evitar daños mayores, tanto en el patrimonio artístico como en la seguridad de los visitantes.
El sacerdote y responsable de Comunicación de la Colegiata, Francisco Llorens, ha mostrado en una visita al templo los desperfectos causados por las lluvias que el pasado 29 de septiembre provocaron nuevas filtraciones en la nave central. Y posiblemente, las precipitaciones de estos días repitan.

Ante la imposibilidad de afrontar los gastos con recursos propios, la Colegiata ha solicitado una ayuda de 200.000 euros al departamento de Patrimonio de la Generalitat Valenciana para reparar las cubiertas y poner fin a las filtraciones. Llorens recuerda que en los últimos años la parroquia ha invertido más de 180.000 euros en mantenimiento y 153.000 euros en limpieza, sin lograr frenar el deterioro del edificio. “Hace falta mucho dinero que la parroquia no tiene. Las visitas turísticas ayudan, pero no hay suficiente para acometer una gran inversión” añade el sacerdote.
El portavoz parroquial ha sido especialmente crítico con la restauración finalizada en 2010, a la que atribuye parte de los problemas actuales. Según Llorens, la modificación del sistema de recogida de pluviales y el uso de materiales con alto contenido en sales han generado filtraciones y desprendimientos. “Se cometieron errores desde el primer momento. Los materiales no fueron los idóneos y ahora las paredes expulsan salitre continuamente”, señala.

El estado del templo preocupa especialmente por el riesgo de desprendimientos. “Estas piedras podrían provocar una nueva ‘Delicà de Gandia’” afirma Llorens mostrando uno de los desprendimientos y asegura: “Hemos recogido diez capazos de estas piedras caídas”.
Las humedades y las goteras afectan también al interior de las capillas y a las instalaciones eléctricas, que quedan expuestas al agua. La parroquia insiste en que las labores de mantenimiento ya no son suficientes y reclama una “restauración de urgencia” para garantizar la seguridad y preservar este Bien de Interés Cultural (BIC), declarado Monumento Nacional en 1931.
Un patrimonio en riesgo
Construida en el siglo XV, la Colegiata de Santa María de Gandia —también conocida como la Seu— es uno de los principales símbolos del patrimonio histórico y artístico de la ciudad. Tras la reciente restauración integral del campanario, en la que colaboraron el Ayuntamiento, la Diputación y la Generalitat con una inversión de 800.000 euros, y que Llorens cataloga como un «éxito», la parroquia espera que este modelo de cooperación se repita para salvar el templo.
“No señalamos ni culpamos a nadie. Solo pedimos ayuda para conservar el patrimonio de Gandia”, concluye el sacerdote.







Pues siempre que sea para la iglesia, las paguitas sirven. Pero cuando son para los más vulnerables, allí se ponen pegas. El Estado para lo que les conviene. Que la paguen los creyentes.