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/ 5 marzo 2024

Los detalles «ocultos» del nuevo retablo de la Parroquia de San José

El domingo 14 de enero el Arzobispo de València acudirá a la Parroquia de San José para dedicar el templo y consagrar el altar.

Los detalles «ocultos» del nuevo retablo de la Parroquia de San José

El domingo 14 de enero el Arzobispo de València acudirá a la Parroquia de San José para dedicar el templo y consagrar el altar.

El domingo 14 de enero el Arzobispo de València acudirá a la Parroquia de San José para dedicar el templo y consagrar el altar.

La Parroquia de San José (Raval) ya está completamente terminada. Tras muchos años de esfuerzo por parte de los párrocos y feligreses, por fin, Don Priscilio Ruiz ha podido presentar ante los medios las obras de finalización de la Iglesia y su gran protagonista: el retablo.

El nuevo retablo que preside la parroquia tiene una altura de 15 metros y cuenta con 23 cuadros. La primera de las escenas desde arriba es la Santísima Trinidad, abajo le sigue la imagen de la Sagrada Familia. En esta imagen san José ejerce la paternidad acompañando de la mano a Jesús e inclinándose sobre él. María los acompaña, pero María bendice al niño, ya que ella es “colaboradora de la salvación por haber engendrado a su Hijo.»

Las otras escenas son misterios del Rosario, la tonalidad de los misterios dolorosos cambia del fondo rojo a un fondo más oscurecido, cuyo final de todos ellos es la Resurrección. También se han insertado elementos como un borrico en la escena de la crucifixión, a petición del párroco Priscilio Ruíz Picazo, o unas calabazas que aparecen en la última cena, como recuerdo de las buñoleras de la parroquia. Centro de este retablo es un Cristo crucificado y debajo de ella está otra imagen de san José, en la que ordena al Ángel Custodio custodiar a la Parroquia de san José.

Lo llamativo de estas obras, realizadas por el pintor José Manuel Pozo y que han tenido un coste de 295.000 euros, son los «secretos ocultos» a la visión del espectador, pero con grandes significados para los fieles y sociedad gandiense, que Don Priscilio ha querido incorporar.

Las calabazas de la Última Cena

En la escena de la Última Cena, el párroco decidió encargar al artista de las obras del retablo que añadiese unas calabazas en honor al gran trabajo que realizan las buñorelas de la parroquia. Estas mujeres se dedican cada semana a elaborar y vender buñuelos los domingos con el fin de recaudar dinero. Parte de esa recaudación se ha invertido en las obras de la parroquia.

El burrito en la escena de la crucifixión

Sin duda, uno de los elementos más escondidos, más difíciles de ver, pero el que puede llegar a tener un significado más profundo. Según ha contado Don Priscilio, encargó que se pintara un burrito en la escena de la crucifixión de Cristo para representar la constancia. En palabras del párroco: «Se trata de un animal constante. Si somos todos igual de constantes que el burrito, fieles al señor, y en los momentos difíciles no se olvida del señor, tenemos garantizado el siguiente paso: la resurrección».

El perro de la hermana de Don Priscilio

Una figura que parece pasar desapercibida, pero que es muy importante para Don Priscilio. En la representación del milagro de Jesús en las bodas de Caná, en la esquina inferior izquierda, aparece representado, como guiño familiar, el perro de la hermana del párroco.

El Arzobispo de València dedicará el templo

Enrique Benavent, Arzobispo de València, visitará el domingo 14 de enero a las 11:30 horas la Parroquia de San José para dedicar el templo y consagrar el altar. Se trata de una celebración única en la historia de las parroquias, ya que solo se puede realizar una vez.

En la celebración estará presente el arquitecto de la obra, Rafael Hueso, quien explicará las obras emprendidas y entregará al Arzobispo los planos y proyectos de obra.

Las últimas obras de mejora que dejan la parroquia finalizada comenzaron en el año 2000, con la incorporación como párroco de Don Priscilio. El coste total de las obras asciende al millón y medio de euros, que ha sido financiado mayoritariamente por los donativos de los fieles y de las buñoleras de la parroquia con la venta de buñuelos, rifas, cenas, lotería… La parroquia recibió también un par de subvenciones de la Diputació de València, de 61.000 € y 36.000 € para la restauración de la fachada principal.

En estas últimas obras se ha restaurado la Casa Abadía, la fachada, el campanario, junto con las campanas y el reloj, la instalación eléctrica, la sacristía, los ornamentos litúrgicos (incluso se han comprado nuevos), los locales parroquiales, las vidrieras, el pórtico, humedades y goteras, la pintura de toda la iglesia, la capilla de la comunión y el altar mayor, cuya obra principal es el retablo.

La Parroquia de San José (Raval) ya está completamente terminada. Tras muchos años de esfuerzo por parte de los párrocos y feligreses, por fin, Don Priscilio Ruiz ha podido presentar ante los medios las obras de finalización de la Iglesia y su gran protagonista: el retablo.

El nuevo retablo que preside la parroquia tiene una altura de 15 metros y cuenta con 23 cuadros. La primera de las escenas desde arriba es la Santísima Trinidad, abajo le sigue la imagen de la Sagrada Familia. En esta imagen san José ejerce la paternidad acompañando de la mano a Jesús e inclinándose sobre él. María los acompaña, pero María bendice al niño, ya que ella es “colaboradora de la salvación por haber engendrado a su Hijo.»

Las otras escenas son misterios del Rosario, la tonalidad de los misterios dolorosos cambia del fondo rojo a un fondo más oscurecido, cuyo final de todos ellos es la Resurrección. También se han insertado elementos como un borrico en la escena de la crucifixión, a petición del párroco Priscilio Ruíz Picazo, o unas calabazas que aparecen en la última cena, como recuerdo de las buñoleras de la parroquia. Centro de este retablo es un Cristo crucificado y debajo de ella está otra imagen de san José, en la que ordena al Ángel Custodio custodiar a la Parroquia de san José.

Lo llamativo de estas obras, realizadas por el pintor José Manuel Pozo y que han tenido un coste de 295.000 euros, son los «secretos ocultos» a la visión del espectador, pero con grandes significados para los fieles y sociedad gandiense, que Don Priscilio ha querido incorporar.

Las calabazas de la Última Cena

En la escena de la Última Cena, el párroco decidió encargar al artista de las obras del retablo que añadiese unas calabazas en honor al gran trabajo que realizan las buñorelas de la parroquia. Estas mujeres se dedican cada semana a elaborar y vender buñuelos los domingos con el fin de recaudar dinero. Parte de esa recaudación se ha invertido en las obras de la parroquia.

El burrito en la escena de la crucifixión

Sin duda, uno de los elementos más escondidos, más difíciles de ver, pero el que puede llegar a tener un significado más profundo. Según ha contado Don Priscilio, encargó que se pintara un burrito en la escena de la crucifixión de Cristo para representar la constancia. En palabras del párroco: «Se trata de un animal constante. Si somos todos igual de constantes que el burrito, fieles al señor, y en los momentos difíciles no se olvida del señor, tenemos garantizado el siguiente paso: la resurrección».

El perro de la hermana de Don Priscilio

Una figura que parece pasar desapercibida, pero que es muy importante para Don Priscilio. En la representación del milagro de Jesús en las bodas de Caná, en la esquina inferior izquierda, aparece representado, como guiño familiar, el perro de la hermana del párroco.

El Arzobispo de València dedicará el templo

Enrique Benavent, Arzobispo de València, visitará el domingo 14 de enero a las 11:30 horas la Parroquia de San José para dedicar el templo y consagrar el altar. Se trata de una celebración única en la historia de las parroquias, ya que solo se puede realizar una vez.

En la celebración estará presente el arquitecto de la obra, Rafael Hueso, quien explicará las obras emprendidas y entregará al Arzobispo los planos y proyectos de obra.

Las últimas obras de mejora que dejan la parroquia finalizada comenzaron en el año 2000, con la incorporación como párroco de Don Priscilio. El coste total de las obras asciende al millón y medio de euros, que ha sido financiado mayoritariamente por los donativos de los fieles y de las buñoleras de la parroquia con la venta de buñuelos, rifas, cenas, lotería… La parroquia recibió también un par de subvenciones de la Diputació de València, de 61.000 € y 36.000 € para la restauración de la fachada principal.

En estas últimas obras se ha restaurado la Casa Abadía, la fachada, el campanario, junto con las campanas y el reloj, la instalación eléctrica, la sacristía, los ornamentos litúrgicos (incluso se han comprado nuevos), los locales parroquiales, las vidrieras, el pórtico, humedades y goteras, la pintura de toda la iglesia, la capilla de la comunión y el altar mayor, cuya obra principal es el retablo.

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