España vive hoy una paradoja económica peligrosa: nunca se han recaudado tantos impuestos y, sin embargo, los ciudadanos nunca han tenido la sensación de recibir tan poco a cambio. Y Gandia, lamentablemente, se ha convertido en el espejo perfecto de este modelo gracias a su alcalde, José Manuel Prieto, un fiel seguidor y mejor aprendiz de Pedro Sánchez y Diana Morant.
Desde 2018, nuestro país es el quinto de la Unión Europea donde más ha crecido la presión fiscal. Mientras las familias hacen malabares para llenar la cesta de la compra, las arcas del Estado han engordado hasta alcanzar una recaudación récord de más de 325.000 millones de euros. Según la OCDE y el Eurostat, España ha sido uno de los países de la UE donde más ha crecido la presión fiscal. La pregunta es inevitable: ¿dónde está ese dinero?
La respuesta, aunque incómoda, es cada vez más evidente: una parte importante se queda en la propia estructura administrativa. Más burocracia, más gasto interno y menos impacto real en la vida de los ciudadanos.
Y este mismo patrón se reproduce en Gandia. El reciente Plan Presupuestario 2027-2029 aprobado por el gobierno socialista de Gandia lo confirma: de los ingresos previstos, cerca de 84 millones de euros se destinan a sostener el funcionamiento del propio Ayuntamiento, es decir, a personal y gasto corriente. En otras palabras: la gran parte de los impuestos de los gandienses no vuelve a la calle, sino que se queda en la maquinaria administrativa.
Y adentrándonos en el gasto corriente, en el gasto dirigido a esa maquinaria administrativa, llegan las sorpresas, y no precisamente buenas. Porque el gasto corriente es el cajón desastre donde los socialistas camuflan todas sus vergüenzas: desde contratos a dedo hasta el excesivo márketing publicitario. Sólo en el video promocional de Fitur, el cual proyectó el alcalde socialista Prieto ante una sala prácticamente vacía en Madrid, le costó a los gandienses 16.000€, más que el salario mínimo en España (actualmente, el salario mínimo se encuentra en alrededor de 15.876€ anuales). Resulta insultante para el vecino de a pie.
El socialista José Manuel Prieto esconde en el gasto corriente facturas de hasta 5.000€ en horas extra de fotógrafos. Esa imagen de “bon xic” que tanto se esfuerza en proyectar no es gratis: la pagas tú con tus impuestos, mientras a ti te toca hacer malabares y pagar los huevos a precio de caviar.
Pero cuando la oposición señala estos hechos, constatados en documentos y facturas, la respuesta del gobierno es el insulto o la descalificación. Bulo, farsa, mentira.
Por suerte, ya no es solo el PP quien señala los desmanes del gobierno socialista. Un informe de la Sindicatura de Comptes —organismo independiente encargado de fiscalizar las cuentas públicas— pone negro sobre blanco lo que antes se intentaba negar: abuso de contratos menores, uso inadecuado de dinero en metálico y una situación financiera del Ayuntamiento de Gandia calificada como muy grave.
¿A quién van a culpar ahora los socialistas? ¿El concejal de Hacienda, Salvador Gregori, seguirá tapando sus vergüenzas mirando al retrovisor? Ya no vale con señalar al pasado ni culpar a quienes no pueden defenderse. En lugar de eso, debería explicar de donde sale el desfase entre los ingresos reales de los parkings y lo que declara el gobierno socialista o por qué el gobierno socialista está vendiendo bienes municipales, patrimonio de toda la ciudad, para pagar las facturas de hoy.
Pero no, el concejal de hacienda no da explicaciones. De hecho, en el último pleno, en lugar de hablar sobre el Informe trató de esquivar la atención insultando y acusando al portavoz del Partido Popular, Víctor Soler, de haber enchufado a su pareja en el Ayuntamiento, a pesar de que ella ha trabajado toda la vida en la empresa privada. Hasta ese punto es capaz de llegar el gobierno socialista de Gandia. Eso es lo que se esconde detrás de las fotos del “bon xic” de José Manuel Prieto.
El verdadero problema, es que los perjudicados, son los de siempre: los ciudadanos. Entre los servicios sociales, las ayudas a nuestros autónomos y las inversiones en los barrios— apenas quedan 15 millones de euros. Es decir, por cada euro que el ciudadano paga, la gran mayoría se pierde en el engranaje de la administración, pero sobre todo en la campaña contínua del socialista José Manuel Prieto. En Gandia no necesitamos un CIS, no necesitamos un Tezanos, para ello, los socialistas ya tienen el presupuesto municipal.
Y lo más preocupante no es solo el «cuánto», sino el «cuándo». Proyectos estratégicos que llevan años de retraso y promesas incumplidas: el Gandia Arena, la finalización de Sanxo Llop, la remodelación de los tinglados, la construcción de un centro de día para personas con diversidad funcional, el trinquet… ¿cuántos proyectos han sido desplazados en el calendario oficial hasta el año 2029? El mensaje del gobierno es claro: «pague usted ahora, que si acaso terminaremos las obras en la próxima década». Es la política de la patada hacia adelante, la misma que aplica el Gobierno de España con una deuda pública que, a pesar de la propaganda, sigue marcando récords históricos por encima de los 1,7 billones de euros.
Desde el Partido Popular de Gandia lo decimos alto y claro, porque siempre lo hemos defendido así: no se puede pedir un esfuerzo heroico a los ciudadanos vía impuestos y tasas vinculadas al IPC si ese dinero no vuelve a la calle en forma de realidades. No podemos estar pagándole constantemente la campaña política a los socialistas. No podemos aceptar que Gandia sea una ciudad donde la presión fiscal sube al ritmo europeo mientras las inversiones se congelan hasta 2029.
Gandia necesita un cambio de rumbo. Necesita una gestión que priorice la eficiencia sobre la ideología, que baje impuestos para dinamizar la economía local y que deje de ver el patrimonio municipal como un cajero automático.
Los gandienses no podemos esperar más tiempo. Gandia necesita una política que funcione hoy, no más publicidad ni marketing político. Mientras se destinan miles de euros a imagen y propaganda, como facturas de hasta 5.000€ en fotógrafos, los vecinos hacen malabares para pagar el IBI. Esa es la diferencia entre las prioridades del gobierno socialista y las de la ciudad de Gandia.
Necesitamos gestión enfocada a devolver a los ciudadanos lo que es suyo. Frente a ésto qué tenemos, un equipo de Gobierno que ha postergado la devolución de la excesiva deuda municipal, casi un 300%, hasta el año 2.070, a cambio de qué? A cambio de no bajar los impuestos, ese fue el compromiso adquirido por Prieto y el PSOE a cambio de tener suficiente dinero para llegar a las próximas elecciones, que es lo único que les importa.
Guillermo Barber, Concejal del Partido Popular de Gandia

