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/ 5 marzo 2024

Miguel Ángel García: «El objetivo de los 100 km solidarios es poner en valor la acción de Cáritas»

Miguel Ángel García: «El objetivo de los 100 km solidarios es poner en valor la acción de Cáritas»

Un reto: 100 kilómetros. El objetivo: recaudar 5.000 € para ayudar en la compra de kits de ropa interior que Cáritas proporciona cada año a las personas a las que ayuda. Miguel Ángel García se ha propuesto como «último reto solidario» esta ayuda a Cáritas Gandia, aunque asegura que siempre dice lo mismo pero acaba repitiendo.

No es su primer reto, ni el más largo, pero está ilusionado porque es su forma de «ayudar a las personas que más lo necesitan». Sin duda, como bien afirma García «las personas nos retamos continuamente» y, gracias a ello, conseguimos grandes objetivos y avances. Con este reto, Miguel Ángel conseguirá mejorar el día a día de cerca de 400 personas que pasan al año por el Centro de Día de Cáritas.

En SOM GANDIA hablamos con Miguel Ángel García, deportista que realizará este reto solidario, y Manuel Vega, responsable del Centro de Día de Cáritas Gandia.

  • ¿Cómo surgió la idea de realizar este reto solidario?

Miguel Ángel García: Yo ya he hecho algún reto solidario. Hacía mucho tiempo que estaba parado y tengo un amigo, Pablo del Castillo, que es CEO de Hoteles DH y él está dentro de Empresas con Corazón y siempre me decía que tenía que implicarme con Cáritas. 

Hace unos años me encargaron hacer una ruta de Xàtiva a Gandia, la ruta dels Borja, y la ruta quedó definida como una ruta para todos los públicos, sencilla o asumible para la mayoría de la población. Pero la primera que diseñé era más larga, con más desnivel y mayor dificultad, y se quedó en un archivo dentro de mi ordenador y siempre pensé que me gustaría hacerla. 

Y un día se juntaron las dos cosas: las ganas de hacer esos 100 kilómetros y las ganas junto con Pablo de colaborar con Cáritas y le dimos forma. 

  • ¿Cómo se está preparando físicamente para el reto?

M.G.: Hay mucha gente que tiene estas distancias como algo natural. Para la mayoría de la población, entre los que me incluyo, no es lo habitual enfrentarte a 100 km y a estos desniveles. 

Tengo que sufrir una adaptación a este reto. Soy entrenador, hay mucha bibliografía al respecto y el ultrafondo está muy desarrollado con técnicas para entrenar, yo conozco cuál es la que más me funciona y en mi caso el mejor sistema es acumular volumen de trabajo, acumular kilómetros. No trabajo ritmos altos, no trabajo a altas intensidades pero sí a altos volúmenes. 

Manuel Vega (izq) y Miguel Ángel García (dcha) / © SOM GANDIA
  • Son 100 kilómetros sin ayuda externa.

M.G.: Cuando te enfrentas a un ultrafondo, por ejemplo la Trans Gran Canaria que fue la última que hice, son carreras organizadas donde hay avituallamientos y puntos de control con ropa y material para recargar nutrientes. En este caso será una ruta donde saldré del punto A y llegaré al punto B solo, todo lo voy a transportar yo. En definitiva, será un reto de autoabastecimiento. 

La dificultad de este recorrido es que voy a estar solo. Hay medidas de seguridad, la tecnología nos permite a través un chip geolocalizador que sepan donde estoy. Pablo del Castillo también será mi coche de vida, que es el que estará pendiente de si, de forma injustificada, paro más de 30 minutos, primero se enviará mi geolocalización al 112 y después acudirá donde esté. Virtualmente no estaré solo, pero físicamente sí. 

  • ¿Tiene un tiempo estipulado para terminar el reto?

M.G.: En la mejor de las previsiones el reto se puede hacer en 16 horas, en la peor 20 horas. Además, si me paso de 20 horas y me alargo a 24 horas, que es el límite, aumenta muy exponencialmente la posibilidad de abandonar porque llega un momento que no te hace daño la distancia, sino la cantidad de tiempo funcionando. 

  • Los momentos duros pueden afectar al desarrollo del reto. ¿La mente también se entrena?

M.G.: Es la parte más complicada de la preparación, la parte mental es la más complicada. Esto es un proceso, el ultrafondo dicen que lo hace mejor la gente de mediana-alta edad que la gente joven y, en mi experiencia, digo que es así. Cuando eres más joven eres más explosivo, confías más en tu físico, todo es ya y ahora porque tienes esa capacidad, pero con el tiempo aprendes a dosificarte a relativizar los sentimientos y, además, adquieres experiencia en cómo enfrentarte a momentos de bajón o cuando la cabeza te dice “no sigas, te vas a hacer daño, esto no tiene sentido”. Hay una conversación interna. A mí me ayuda mucho pensar en el por qué lo estoy haciendo. En este caso es llegar a Gandia y que me digan la recaudación y, si por ejemplo, quedan 500 euros para llegar a ese objetivo de 5.000 € poder hacer un speech diciendo que ya he hecho mi parte, que tenemos que sumar para llegar a la meta. 

  • ¿Por qué decidieron «vender» metros solidarios?

M.G.: Nos inventamos o, a lo mejor, lo copiamos de otro sitio donde ya se ha hecho, 100 kilómetros son 100.000 metros, pues hicimos packs de 100 metros por 5 €, y salen 5.000 €. Encima coincide con una cantidad anual que equivale a kits de ropa interior que ofrece Cáritas a la gente sin techo. 

Aunque esos 5.000 euros son insuficientes, más o menos esa cantidad podría cubrir esa necesidad este año. 

Si ese día por lo que sea no puedo acabar me he marcado Semana Santa para volver a intentarlo, durante todo ese tiempo seguirá abierta la donación y si nos pasamos de 5.000 €, estupendo. Pero aunque el reto lo haga en tiempo, si cuando termine todavía queda dinero por recaudar lo dejaremos abierto un tiempo y contaré el postreto, que también es interesante. 

  • ¿Cuál es el mensaje que le gustaría transmitir a la gente con este reto?

M.G.: El otro día hablaba con unos niños que me preguntaban por qué hacía esto y les dije que desde que un niño gatea y quiere caminar, está retándose. Si nunca hubiéramos subido una montaña jamás hubiéramos visto que había al otro lado. Creo que las personas somos curiosas y nos retamos. Alguien dijo qué había detrás de correr 100 kilómetros, se hizo y ahora hay gente corriendo muchos más kilómetros. 

Al final el mensaje es que si no nos retamos y vamos más allá es difícil alcanzar objetivos que nos ayuden a estar mejor o ser mejores. 

Ese es el mensaje a nivel físico, pero realmente el objetivo de esta acción es poner en valor la acción de Cáritas. Cáritas tiene un conglomerado de acciones para ayudar al que más lo necesita y si esto sirve para que los medios nos den voz y podamos hablar de Cáritas, el mensaje es que ayudemos. 

  • ¿Tiene pensado otro reto solidario después de terminar este?

M.G.: Tengo pensado no volver a hacerlo más. Siempre digo lo mismo, esta vez he tardado cuatro años. Es duro, me ilusiona muchísimo hacerlo y estoy muy centrado en ello, pero el coste personal y físico es alto. Lo que toca es acabar, cerrar y ya veremos. 

Este sería el tercer reto solidario de este tipo, pero a lo largo de mi carrera deportiva siempre he pensado que yo no podría dedicarme a lo que se dedica Manuel Vega (Cáritas), no tengo esa capacidad humana para poder ser objetivo y arrimar el hombro en según que cosas. Sin embargo, esto se me da bien, lo puedo hacer y si de esta forma puedo ayudar creo que siempre me ha parecido buena idea y me sigue pareciendo buena idea. 

  • ¿Por qué es importante para Cáritas este tipo de iniciativas?

Manuel Vega: Cada uno ayuda de una manera. Cáritas tiene objetivos y procesos de trabajo para conseguir esos objetivos, pero sin iniciativas como la de Migues Ángel y sin las empresas con corazón o los voluntarios, armar todo lo que tenemos sería imposible. Lo que está haciendo él tiene tanto valor como lo que hago yo o cualquier persona que ayuda. 

Nosotros trabajamos con personas que están en riesgo de exclusión social y gente que ya está en exclusión social extrema. Para poder reenganchar a toda esa gente y mejorar su calidad de vida, frenar su sufrimiento y empezar a reconstruir, se necesitan recursos de todo tipo: personales, materiales, voluntarios… Y se necesita dinero, para mantener el centro de día, para los kits de ropa interior. 

Sin estas iniciativas sería imposible sufragar todo esto. Al final es una cadena, la sociedad contribuye de una manera y todo eso se va ordenado hasta que al final Cáritas y los técnicos podemos llevar a cabo el trabajo del día a día y frenar el sufrimiento de la gente y empezar a reinsertarlos en la sociedad. 

  • Este reto viene de la mano de las Empresas con Corazón. ¿Qué son exactamente estas empresas? 

M.V.: Dentro de todas las formas de participación, desde el Departamento de Comunicación se creó el programa “Empresas con Corazón”. Son empresas voluntarias que cada una aporta aquellos que puede o quiere y suma para que podamos llevar a cabo nuestro trabajo. 

Hay empresas de todo tipo, por ejemplo hay una empresa que nos suministra el café del centro de día, otras aportan alimentación, mantas… Bienes y servicios de todo tipo. 

  • ¿Cuáles son la necesidades de Cáritas Gandia actualmente?

M.V.: Hay distintos departamentos. En las parroquias por ejemplo se da servicio a las familias del barrio que puedan necesitar desde comida hasta orientación técnica. Eso se replica en los distintos programas, en mi caso en el programa de personas sin hogar tenemos una residencia 24 horas con gente que vive allí y mediante una intervención se consigue la reinserción de esas personas y luego tenemos el centro de día. 

Por el Centro de Día por ejemplo, en 2023, pasaron alrededor de 400 personas, de las cuales unas 310 llevamos intervención. Eso implica que estamos trabajando con ellas y cubriendo muchísimas necesidades, desde ropa, ducha, alimentación, productos de higiene, farmacia… Luego también el equipo técnico les orientamos a todos los niveles, jurídico, psicológico… 

Ahora lo que más se necesita son voluntarios por ejemplo, siempre se necesitan donaciones porque el presupuesto siempre se queda corto en ayudas. En bienes también, en el Centro de Día se necesitan productos de limpieza, mantas, sacos de dormir.

  • El dinero del reto irá destinado a la compra de ropa interior.

M.V.: Dentro de los servicios del centro de día uno de ellos es el ropero. En el ropero lo que hacemos es repartir kits de ropa entre las personas participantes y aquellos que lo necesitan. Cuando uno está en situación de calle lo que más necesita son las cosas más básicas como por ejemplo chaquetas, mantas y por supuesto ropa interior. 

Es un montón de ropa interior porque pasa mucha gente por el centro de día a ducharse y cambiarse. Además, la ropa de abrigo se puede reciclar, pero la ropa interior no. Si no tenemos una iniciativa como la de Miguel Ángel para financiar eso, pues es un gasto más para Cáritas que cuesta sufragar. 

  • ¿Qué le diría a la sociedad para que participe en la compra de metros solidarios? 

M.V.: Necesitamos a la sociedad para conseguir alcanzar objetivos. Diría que hay un hueco entre la administración y los ciudadanos que están en exclusión social, ese hueco que falta para conectarlos es un espacio que no se va a cubrir solo, necesitamos a alguien ahí y ese alguien somos nosotros. 

Se puede ayudar a la gente, se consigue, pero para ello necesitamos a la sociedad e iniciativas para conseguirlo. Toda acción tiene una consecuencia, toda acción solidaria acaba beneficiando a gente que está en situación muy extrema y mejorando la calidad de vida de la gente. 

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