Gandia volvió a convertirse en epicentro del pensamiento y la reflexión con la celebración de la tercera edición de ‘Gandia Pensa’, un ciclo nacido con el objetivo de fortalecer los valores democráticos y humanistas.
Este miércoles el Palau Ducal dels Borja se llenó para escuchar a los humanistas Antonio Monegal y Marina Garcés, protagonistas de una conversación bajo el título Cultura y Democracia. Repensar el mundo a través de la palabra. La cita estuvo presentada por María José Gálvez, directora general del Libro, el Cómic y la Lectura del Ministerio de Cultura.
El alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, destacó el papel central de la cultura como “un acto que da sentido a lo que somos y lo que hacemos como sociedad” y subrayó la incorporación del Ministerio de Cultura y el Instituto Cervantes como colaboradores del ciclo. “Estas adhesiones posicionan a Gandia como un espacio de convivencia democrática, reflexión y acción, proyectándonos al exterior”, señaló.

En su intervención, Marina Garcés subrayó la importancia de crear espacios compartidos de pensamiento en un contexto marcado por la violencia, la precariedad y la pérdida de referentes: “Es fundamental decir: pensemos esto juntos, desde la dignidad de cada persona”. La filósofa defendió la necesidad de que la acción cultural vaya más allá de lo decorativo y se convierta en una herramienta verdaderamente transformadora.
Por su parte, Antonio Monegal celebró la iniciativa de Gandia y reivindicó la urgencia del diálogo colectivo: “La cultura y la democracia son espacios donde caben nuestras mayores preocupaciones. No buscamos dar respuestas definitivas, sino invitar a pensar juntos sobre los problemas que compartimos”.

‘Gandia Pensa’ consolida así su papel como espacio de referencia tras el éxito de anteriores encuentros con el filósofo Theodor Kallifatides y el jurista Joaquim Bosch. La iniciativa cuenta con la colaboración de la Cátedra Joan Noguera de la Universitat de València, el CEIC Alfons el Vell, el Círculo de Bellas Artes, el Ministerio de Cultura y el Instituto Cervantes, bajo la comisaría de Àngels Gregori.

