La ciudad de Gandia ha comenzado a consolidar un modelo urbanístico que rompe con las lógicas tradicionales de expansión horizontal, apostando con decisión por la construcción en vertical: un planteamiento que permite concentrar las viviendas en edificios más altos y liberar suelo para zonas verdes, espacios públicos y equipamientos colectivos.
Este enfoque se ha hecho visible en recientes proyectos como el de Les Foies, donde el Ayuntamiento ha autorizado la construcción de edificios de hasta 12 alturas más ático, manteniendo la edificabilidad prevista pero reduciendo notablemente la ocupación en planta. Una fórmula que permite integrar viviendas con mejores vistas, mayor eficiencia energética, más ventilación natural y amplias zonas comunes, sin extender la mancha urbana.
El alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, ha defendido en varias ocasiones este modelo como una apuesta por una ciudad más habitable, compacta y sostenible. En palabras del primer edil, construir hacia arriba no solo mejora la calidad de vida, sino que evita el consumo de suelo agrícola, reduce el costoso despliegue de infraestructuras y favorece un urbanismo más amable y cercano.
La lógica es clara: frente al modelo de crecimiento horizontal que durante años generó urbanizaciones dispersas, calles sin vida y dependencia casi total del coche, la construcción en vertical permite agrupar la población, optimizar los servicios públicos como el transporte, la sanidad o la educación, y reducir las emisiones de CO₂.
Ciudades como Madrid, con el proyecto Madrid Nuevo Norte, ya aplican este tipo de planificación urbana en sus nuevas áreas de expansión, donde se prioriza la altura controlada, la mezcla de usos y la creación de espacios verdes integrados. Gandia ha trasladado esta misma filosofía a su realidad urbana, con desarrollos como el de Les Foies, pero también con la futura planificación en otros sectores como la avenida del Grau o los suelos del entorno de Alcodar.
Desde el área de Urbanismo y Vivienda del consistorio se señala que este modelo no solo es más sostenible desde el punto de vista medioambiental, sino también más eficiente económicamente, ya que, al concentrar la edificación, se reducen los costes de mantenimiento de la ciudad y se genera una mayor cohesión social al fomentar barrios vivos, con actividad en planta baja, servicios cercanos y transporte público.
La apuesta por la construcción en vertical, además, se alinea con las nuevas políticas europeas que priorizan la regeneración urbana, la eficiencia energética y la protección del suelo fértil. Gandia, como ciudad litoral con un entorno natural limitado, asume este compromiso como parte de su estrategia de futuro para garantizar el acceso a la vivienda sin hipotecar el territorio ni reproducir errores del pasado.
La ciudad se dirige hacia un modelo de desarrollo más compacto, sostenible y humano, que combina innovación en vivienda, calidad de vida y respeto por el entorno, apostando por la verticalidad como vía para hacer más con menos y crecer sin devorar el suelo disponible.

