Récord de participantes en la 10K Nocturna Playa de Gandia

Récord de participantes en la 10K Nocturna Playa de Gandia

La XIV edición de la 10K Nocturna Playa de Gandia by BOLLO reunió el pasado sábado a más de 4.300 participantes, alcanzando una cifra récord de inscritos.

La carrera atrajo a corredores procedentes de todas las comunidades autónomas de la península y de un total de 443 localidades diferentes.

En la clasificación absoluta masculina, Joel Camarena (Vicky Foods Athletics) se proclamó vencedor por segundo año consecutivo con un tiempo de 30 minutos y 36 segundos. El podio lo completaron Blai Roca (Ironwill Pro), segundo con 31:08, y César López (CE La Vespa de Novetlé), tercero con 31:21.

En categoría femenina, la victoria fue para Soukaina El Khayami (Vicky Foods Athletics), que cruzó la meta en 35 minutos y 14 segundos. Marta Ceperuelo (Vicky Foods-Oysho) finalizó en segunda posición con 36:26, mientras que Arancha Tejero (Dawako Athletic) ocupó el tercer puesto con un registro de 37:10.

Antes de la salida se celebró un acto de recuerdo a Toni Herreros, con la asistencia de su viuda, Amparo Victoria, y otros familiares. Entre las autoridades presentes se encontraban el alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, encargado de dar la salida de la prueba, así como representantes del gobierno municipal y de la oposición. Todos los resultados de clasificación por tiempos se pueden consultar en la página web de crono4sports.es.

La edición de este año incorporó varias novedades. La primera fue la implantación de un nuevo recorrido homologado por la Real Federación Española de Atletismo (RFEA), diseñado para favorecer ritmos más rápidos gracias a un trazado llano, de una sola vuelta y con escasos giros.

La segunda novedad consistió en la organización de dos salidas diferenciadas según el ritmo previsto de los corredores. Los participantes distribuidos en los tres primeros cajones tomaron la salida a las 21:00 horas, mientras que el último cajón, destinado a quienes estimaban completar la prueba en más de 45 minutos, partió dos minutos después.

Además, se incorporó la categoría juvenil, destinada a deportistas nacidos en 2009 y 2010, que se sumó al resto de categorías ya existentes.

El ambiente durante la prueba estuvo marcado por una elevada afluencia de público a lo largo del recorrido. La organización instaló diversos puntos de animación con charangas, batucadas, mascotas y discomóviles para acompañar el paso de los corredores.

Según los datos de la estación meteorológica Grau Sud de Avamet, la carrera comenzó con una temperatura de 22,8 grados, una humedad relativa del 86 % y viento del noreste de 8 kilómetros por hora.

La organización habilitó un punto de avituallamiento en el kilómetro 5 y otro en la zona de meta, donde los participantes recibieron fruta, bebida y la bolsa del corredor. Asimismo, la entrega de dorsales, camisetas y el servicio de guardarropa se realizaron por segundo año consecutivo en el aparcamiento de la Nueva Marina de Gandia.

  1. La 10K Nocturna de Gandía 2026 ha sido, con diferencia, una de las experiencias más decepcionantes que he vivido en una carrera popular.

    Los problemas comenzaron incluso antes de la salida. La recogida de dorsales se realizó en un espacio claramente insuficiente para la cantidad de participantes, generando aglomeraciones y una sensación de desorganización impropia de una prueba que presume de reunir a más de 4.000 corredores.

    La salida y los primeros kilómetros fueron un auténtico caos. Había tantos corredores concentrados en tan poco espacio que era imposible correr con normalidad. Empujones, golpes, frenazos constantes y la necesidad de invadir aceras para intentar avanzar. Más que una carrera, parecía una lucha por encontrar un hueco donde poder correr.

    El recorrido tampoco estuvo a la altura de las expectativas. Un circuito poco atractivo y, sobre todo, insuficiente para absorber el volumen de participantes. Da la sensación de que se priorizó aumentar el número de inscripciones sin adaptar adecuadamente la infraestructura de la prueba.

    Los avituallamientos fueron otro punto negro. Apenas quedaba agua para muchos corredores y, una vez en meta, la situación no mejoró. Faltó agua, faltó fruta y faltaron productos de recuperación. Resulta difícil entender cómo una carrera de estas dimensiones puede quedarse corta en algo tan básico.

    La gestión de la zona de meta fue igualmente deficiente. El servicio de cerveza gratuita era totalmente insuficiente para miles de participantes. Cuatro personas atendiendo a más de 4.000 corredores solo podía acabar en largas colas y una organización desbordada.

    Otro detalle que refleja la falta de atención al corredor es la ausencia de medalla para los finishers. Hoy en día, muchas carreras populares entregan una medalla como recuerdo del esfuerzo realizado. Aquí no hubo ni ese pequeño reconocimiento. Puede parecer un detalle menor, pero sumado a todo lo demás deja la sensación de que se han recortado costes en todo lo posible.

    Y si algo terminó de decepcionar fue el ambiente. La animación dependió casi exclusivamente del público que se encontraba en las calles. Por parte de la organización apenas se percibió esfuerzo alguno para crear una atmósfera festiva o motivadora. Para una carrera nocturna que pretende ser una referencia, el ambiente fue sorprendentemente pobre.

    La sensación final es clara: se ha apostado por batir récords de participación y recaudar más inscripciones, pero sin que la calidad de la organización haya crecido al mismo ritmo. Cuando una carrera aumenta tanto su número de corredores, también debe aumentar los servicios, los recursos y la atención al participante. En esta edición, lamentablemente, eso no ocurrió.

    Muchos corredores terminamos la prueba con la sensación de haber sido un número más dentro de un evento masificado, donde la experiencia del participante quedó en un segundo plano.

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