‘Punto Ciego’: el cortometraje de la UPV Gandia que pone el foco en los abusos a mayores en residencias

‘Punto Ciego’: el cortometraje de la UPV Gandia que pone el foco en los abusos a mayores en residencias

España es uno de los países más envejecidos del mundo. Sin embargo, la realidad de muchas personas mayores sigue pasando desapercibida para gran parte de la sociedad. Esa contradicción fue el punto de partida de ‘Punto Ciego’, un cortometraje impulsado por treinta estudiantes de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) en el Campus de Gandia, que se estrenará próximamente.

Lo que comenzó como un trabajo académico acabó convirtiéndose en un proyecto mucho más ambicioso. La propuesta inicial surgió a raíz de un ejercicio de clase basado en un episodio de La Odisea. “Nos mandaron hacer un guion sobre un pasaje que estábamos leyendo, el de Polifemo, el gigante de un solo ojo”, recuerda Amelia Mendoza, directora de fotografía del cortometraje.

A partir de esa idea, el equipo decidió alejarse de la mitología y trasladar el concepto del aislamiento y el abuso de poder a un entorno mucho más cercano: una residencia de mayores. Según explica Mendoza, el interés por abordar esta temática surgió de forma natural dentro del grupo. “A todos nos interesaba cómo se pueden invertir los roles en ese abuso de poder que surge en estos sitios. Al final, todos conocemos a alguien que está en un geriátrico”.

Para los estudiantes, también era una oportunidad de dar visibilidad a una realidad que consideran poco representada en el audiovisual. “Siento que no es algo muy atractivo para hacer una pieza audiovisual. Es importante y está presente, pero no se le da mucha visibilidad”, añade.

Lejos de optar por el drama tradicional, el equipo decidió construir la historia desde los códigos del thriller y el terror. La intención era conectar con el público joven desde un lenguaje diferente y evitar una visión paternalista de la vejez. “Queríamos salir un poco de lo que usualmente hacemos en la universidad”, explica Mendoza. “Elegimos el terror para darle otra nota a este debate y arriesgar con una voz diferente”.

Sin embargo, las dificultades no tardaron en aparecer. Encontrar una residencia donde rodar resultó prácticamente imposible. El equipo contactó con numerosos centros, pero las respuestas fueron negativas desde el principio. “Llamamos y llamamos y llamamos, y fue imposible que pudiésemos grabar en una residencia de ancianos”, recuerda. Según explica, en cuanto los responsables conocían la temática del proyecto, las puertas se cerraban. “Siempre nos decían que no. Cuando sí conseguíamos algo, nos cancelaban”.

La solución llegó apenas tres días antes del inicio del rodaje. El equipo consiguió utilizar un centro juvenil en Almussafes y transformarlo completamente para recrear el ambiente de una residencia “Fue tres días antes del rodaje cuando pudimos al fin conseguir algo en un centro juvenil en Almussafes, y tuvimos que falsearlo todo. Tuvimos que darle vida a esa residencia de ancianos que no existía”, relata Mendoza.

Con pocos recursos y mucho trabajo de producción, los estudiantes adaptaron los espacios mediante la dirección de arte y la fotografía para construir una atmósfera clínica e inquietante. “Acomodamos ese ambiente clínico que da como ‘mal rollo’ de residencia a través del arte y de la fotografía”, explica.

Más allá del resultado final, ‘Punto Ciego’ también supuso un reto para quienes participaron en él. Treinta estudiantes de áreas distintas como dirección, producción, guion, sonido, arte o fotografía tuvieron que coordinarse para sacar adelante un proyecto común. “Éramos personas que nunca habíamos trabajado juntas. Fue este proyecto lo que nos unió básicamente”, cuenta Mendoza. Aunque reconoce que al principio no fue sencillo, la experiencia terminó fortaleciendo al grupo. “Si bien al principio es difícil trabajar con gente que no conoces y con la que no te llevas mucho, luego terminamos muy unidos. Es otra forma de salir de nuestra zona de confort”.

La falta de recursos es otra de las realidades que acompañan a los proyectos audiovisuales emergentes. Detrás del cortometraje hay horas de trabajo fuera del horario académico y un esfuerzo constante para sacar adelante cada fase de la producción. “Es muy difícil darle notoriedad a estos proyectos que son tan pequeños, donde tenemos que sacar cosas de donde simplemente no las hay y con muy poco tiempo”, reivindica la estudiante.

La trama de ‘Punto Ciego’ sigue a un hombre mayor que vive en una residencia donde sufre desprecio y maltrato de forma continuada. Cansado de esa situación, decide tomar las riendas de su propia historia y buscar justicia por su cuenta. A través de este personaje, el cortometraje plantea una reflexión sobre las relaciones de poder dentro de determinadas instituciones y sobre el silencio que puede rodear determinadas situaciones. “Queremos dar esa voz a las personas que quizás sufren algún tipo de abuso en los geriátricos”, señala Mendoza. “Y contarlo desde el punto de vista de este señor que al final terminaba tomando venganza por su cuenta”.

A través de la ficción, estos treinta estudiantes del Campus de Gandia han querido poner el foco sobre una realidad poco visible y abrir un debate social que, en muchas ocasiones, permanece fuera de plano.

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