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/ 3 marzo 2024

Juan Dual: «He estado a punto de morir tres veces, podía haberme quedado quieto, pero hay demasiadas cosas bonitas por hacer»

Juan Dual: «He estado a punto de morir tres veces, podía haberme quedado quieto, pero hay demasiadas cosas bonitas por hacer»

«Vacío: Del lat. vacīvus. 1. adj. Falto de contenido físico o mental». Así define la Real Academia Española de la Lengua el título del libro de Juan Dual -y su interior- «Vacío». Pero en este caso solo un vacío físico pues, pese a quitarle el «pack completo» -estómago, colon, recto, vesícula biliar- debido a su enfermedad genética, Dual está repleto de aprendizajes, autoconocimiento y motivación para transmitir.

Juan Dual es el deportista que ha corrido la maratón de Valencia completamente vacío por dentro. Es el deportista que corre de 80 a 100 kilómetros por el monte en 15 horas. O el que, vacío, hace 1.000 kilómetros con la bicicleta, a lo largo de tres días, y con la casa a cuestas. Ese deportista de ultradistancia que no se ha querido quedar en el sofá esperando porque «la vida tiene muchas cosas bonitas». Y, el ver la muerte de cerca en tres ocasiones, ha hecho que quiera transmitir todo ese continuo aprendizaje, y lo mucho que puede ayudar el deporte en la salud mental, al resto de personas. Porque, a veces, ese «pellizco en el culo» que crea Dual en sus conferencias, es necesario para despertar y ser conscientes de que «tú eres la persona más importante de tu vida» y de «disfrutar de lo increíble y maravilloso que es el don de la vida».

El sábado 13 de enero a las 10:00 horas estará en el Etvan Fitness para presentar su libro, dar ese «pellizco» a todos los presentes que quieran escuchar su historia y realizar una clase de funcional: «Para mí no hay mejor muestra de afecto que llevar las cosas a la práctica. Yo puedo ir a contar mi historia pero si no compartes alguna acción es más difícil aterrizarlo».

  • Padece poliposis familiar múltiple. ¿Cuándo fue diagnosticado?

Es una de las enfermedades que está catalogada como enfermedad rara. Es una enfermedad que hace que en el 99,8 % de los casos se desarrolle cáncer a lo largo del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano. 

A mí me lo diagnostican con 13 años, ahora tengo 38, porque mi abuela y mis tíos habían fallecido por cáncer de colon. Los médicos vieron que había demasiada incidencia de la misma enfermedad en la misma familia. De manera preventiva empezaron a hacer pruebas y vieron que mi padre no había desarrollado el cáncer pero que era portador del gen que hace que se desarrolle, y yo también lo tengo.

  • Ha pasado por momentos muy duros ¿Cuál ha sido la evolución de su enfermedad?

A mí me diagnostican con 13 años con el mismo gen que tiene mi padre y desde entonces saben que a lo largo de mi vida me irían quitando trozos de cuerpo. Yo los llamo piezas porque no dejan de ser parte de un engranaje que hace que, gracias a la cirugía actual, te permite hacer una vida muy normal. Con sus dificultades, pero una vez entiendes esas dificultades te adaptas y vas avanzando.

Con 19 años me quitan el colon y el recto y estoy a punto de fallecer en esa cirugía. Luego me van haciendo controles, porque al ser una enfermedad genética, me acompaña siempre y con 27 años, en uno de esos controles, los médicos ven que el estómago está suficientemente comprometido, por lo que deciden quitarlo. En esa cirugía estuve a punto de “irme al palco” en una complicación postquirúrgica, pero me recupero. 

Al final, aunque suene muy fuerte, muchas veces “muerto el perro se acabó la rabia”. Por desgracia sabemos lo que significa el cáncer a día de hoy, o lo hemos vivido en carnes propias o en nuestro entorno, y sabes lo que supone tanto a nivel quirúrgico como a nivel tratamiento, medicación… cómo te cambia la vida. Muchas veces piensas que es muy loco pasar por varias cirugías para evitar el cáncer, pero es que siempre va a ser mejor que tener que pasar por el cáncer, por las cirugías, por la medicación y luego recuperarte de todo eso. Yo me llevo “solamente” una única parte mala de todas las partes malas que hay en el cáncer y, puestos a elegir, para mí, siempre va a ser mejor. 

  • El deporte le ha ayudado mucho. ¿Cómo descubrió que podía hacerlo?

En esa última operación pasé de pesar 106 kilos a pesar 57 en tres o cuatro meses, en menos de medio año pierdo la mitad de mi masa corporal, no podía ni caminar. No podía ir desde casa a comprar el pan o a tirar la basura, olvídate. Lo podía intentar, pero iba a salir mal. No tenía energía, no tenía fuerza. Pierdo independencia física, emocional, económica… Con 28 años tengo que volver a casa de mis padres y soy joven. Con esa edad es muy complicado entender que estás tratando de hacer cosas pero que tu cuerpo no responde. Tienes el runrún y yo no me quería quedar quieto, ni podía quedarme quieto. 

En aquella época es cuando empieza el boom del running en Valencia y veo que amigos míos empiezan a correr y se empiezan a sentir muy bien. Entonces yo dije, no voy a correr pero por lo menos voy a intentar caminar para calmar bichos internos. Empiezo a caminar, a comer mayor cantidad, poco a poco voy recuperando independencia emocional, ya no tenía que pedir a la gente que me llevase de A a B, ya podía empezar a llegar yo. Podía ir a museos solo, algo tan sencillo como eso. Un día empiezo a pensar en alternar el trotar con el caminar, ya me había picado el bicho del running y en unos tres meses ya estaba corriendo unos 50 kilómetros semanales. 

Corro a los 7 meses de la última gran cirugía un poco más seria, mi primera carrera de 5 kilómetros. Dos meses más tarde corro mi primera media maratón y hasta día de hoy que me dedico a hacer carreras de ultradistancia. 

La última carrera potente que he hecho ha sido la maratón de Valencia, que probablemente haya sido la única persona en mis condiciones físicas que haya corrido la carrera nunca. Ya no solo esta maratón, sino otras. Conozco personas que no tienen estómago y otras que no tienen colon o recto, pero que no tengan todo el “pack”, de estar vaciado por dentro, probablemente sea la única persona en el planeta que hace esto y que encima no se queda quieto. 

  • Se ha superado a si mismo y empieza a comunicarlo a través de las redes.

Yo he estado a punto de morir tres veces, me he pasado el juego tres veces, y me podría quedar perfectamente en el sofá de casa, y estaría bien, pero hay demasiadas cosas bonitas por hacer. Además, también se convierte en una herramienta de motivación para la gente.

Yo empiezo a comunicar a través de redes sociales y prensa. Me alejo mucho de los mensajes positivos y motivadores de tazas o agendas, creo que son muy dañinos hasta el punto de vista de ser peligrosos porque el “nada es imposible” es mentira. Hay muchas cosas imposibles, a mí no me va a volver a crecer el estómago, eso ya es imposible. Pero sí que hay muchas cosas que son muy difíciles pero que si empiezas a rodearte de gente y a prepararte, puedes conseguirlo. Correr una maratón de Valencia en mis condiciones es muy difícil, pero no imposible, se puede hacer. 

Entonces a través de comunicarlo en redes sociales y prensa se va generando un movimiento muy bonito y la gente ve que hay un chico que está en unas condiciones que puedes pensar que son lamentables pero que está disfrutando de una vida y esto me está motivando a mí también.

Ayer tuve la oportunidad de hacer un entrenamiento con un grupo de mujeres que hacen remo en la Marina de Valencia y que a través del deporte han recuperado un poco el control de su vida después de haber sido pacientes de cáncer de mama. Me escribieron y me dijeron que les haría mucha ilusión que fuese a entrenar con ellas. Y así, día a día, miles de personas y eso es una herramienta de motivación para ellos y para ellas, pero también de motivación para mí para seguir haciendo algo que hago porque me divierte. Y algo que me divierte y me da vida se ha ido convirtiendo en una herramienta de trabajo porque funciona a la hora de motivar a un montón de gente.

  • Y no solo redes sociales, ha escrito un libro, “Vacío”, y va a realizar un documental.

Así es, he escrito un libro que se llama “Vacío” en el que a través de 9 recetas narro mi historia con unas ilustraciones para hacerlo un poco más fácil de aterrizar. Y a raíz de esto he acabado haciendo un documental que se llama “La Muerte de Juan”, porque he estado a punto de morir 3 veces y uno de los tabúes más grandes que hay es la muerte. Y lo único que es completamente democrático en este mundo es que naces y te mueres. En el resto del camino hay un montón de cosas que nos harán iguales o diferentes, pero naces y te mueres.

  • ¿Por qué no se habla de la muerte y es tan necesario hacerlo?

No se habla de la muerte y se nos meten muchos estímulos para no centrarnos en eso, porque da miedo. Si en vez de centrarnos en el miedo a la muerte nos centramos en disfrutar de lo increíble y maravilloso que es el don de la vida, de la cantidad de cosas increíbles que hay por el camino, cuando llega el momento de morirte, que nos va a pasar a todo el mundo y es una realidad, no habrá miedo. 

Cambiemos el miedo a la muerte por respeto, para que cuando llegues a morirte podemos celebrar la vida, todas esas cosas increíbles que hay por el camino. Habrá muchas cosas muy jodidas, pérdida de familiares, problemas profesionales, estudios… Pero detrás de esas cosas que pensábamos que no íbamos a superar, de repente estamos aquí y estamos vivos. Utilizamos todas esas herramientas para seguir avanzando y siendo mejores personas para que cuando nos llegue el día, que ojalá sea con noventa y pico años, la gente que esté a nuestro alrededor despidiéndose de nosotros pueda decir: “Qué bien ha vivido. Vamos a celebrar su vida”. Obviamente vas a estar triste una temporada, porque esa persona que es importante para ti ya no está contigo, pero el recuerdo, la parte importante, no sea ese miedo, sino esa gozada de pensar que esa persona ha vivido. 

Yo entiendo el miedo, pero cambiemos el miedo por respeto, porque la partida cambia por completo. Si tú tienes miedo a correr una maratón, no la vas a correr ni a terminar, pero si le tienes respeto, te va a costar pero la vas a acabar. Y esto lo trasladas a todos los ámbitos de la vida, porque la vida está llena de abanicos que nunca sabes cómo se abren. Yo con 25 años no sabía que me iban a quitar el estómago, y ahora estoy aquí dando conferencias, viajando por medio mundo y que me quiten lo bailado. Nunca sabes por dónde va a venir tu historia.

Imagen: @gkmph
  • Habla de la muerte porque la ha vivido de cerca. ¿Recuerda esos momentos?

El primero no lo recuerdo porque fue dentro de quirófano, yo solo me desperté en el postquirúrgico en la habitación del hospital Clínico de Valencia y solo recuerdo mucho dolor, pedir literalmente que alguien me matara. Tenía tanto dolor, la medicación no funcionaba hasta el punto de quitarme ese dolor, y pedí a mi padre «por favor que alguien me mate». Pero la parte mortal no la noté, el problema grave se me pasó en dos días. 

La segunda y la tercera sí que tengo un poco más de conciencia, porque estuvieron relacionadas con una hemorragia masiva. Yo sí era consciente de que a mi alrededor la gente corría, pero tenía una sensación de paz absoluta, de que no podía hacer más. Sí que lo he hablado con otras personas que han tenido sensaciones parecidas en situaciones cercanas a la muerte muy similares, porque al final una hemorragia no deja de ser, literalmente, que se te va la vida. La sangre se encarga de repartir la energía por el cuerpo y si eso se va, no hay manera de recuperar nada. La sensación que se tiene es realmente una sensación placentera de “me dejo llevar porque no puedo hacer otra cosa”. Es como cuando estás a punto de dormirte y tienes ese momento de lucidez donde piensas “qué bien estoy”, es exactamente esa sensación.

Esas dos veces que he estado más consciente sí que dije a los de mi alrededor que le dijeran a las personas que me quieren que no había sufrido, que estaba pasando la pantalla y que ya nos veríamos. 

  • El cuidado de la salud mental habrá sido muy importante durante todos estos años. ¿El deporte ha ayudado?

Al final para aterrizar todo este tipo de cosas tan fuera de las escalas habituales, el deporte se convierte en un refugio maravilloso. Yo me dedico al deporte de ultradistancia y pasas tantas horas solo que te permite aterrizar muchas cosas y el nivel de autoconocimiento es brutal. 

Ahora, con mi pareja, tenemos una relación muy madura, pero otras personas a mí me han llegado a dejar porque me han dicho: “Te quiero mucho, pero eres una apisonadora emocional”, porque el nivel de autoconocimiento que tengo debido a estar tan cerca de la muerte, las cirugías, las horas que tengo solo entrenando… hace que lo que a mucha gente le puede parecer una barbaridad yo veo que solo hay que avanzar, porque si no avanzas el mundo sigue girando y tú te has quedado ahí.

Una parte muy importante de mi vida y que me ha ayudado ha sido la de dar conferencias en empresas, fundaciones, grupos deportivos… Tú te puedes quejar, quejarse está bien y es lícito, pero que la queja funcione como el hambre o la sed, como una herramienta de sistema de alarma. Me estoy quejando, voy a entender por qué me está pasando esto para avanzar y seguir mejorando. Si estoy quejándome, pero me sigo quejando, y me sigo quejando de la queja que está haciendo quejarme, es como tener hambre, no comer, seguir corriendo, tener más hambre, no comer, seguir corriendo… Al final eso te acaba explotando en la cara. Entonces yo con estas charlas intento dar un pellizco en el culo de la gente para decirles que se pongan en marcha porque la partida se acaba y cuanto antes te pongas en marcha, en unas condiciones u otras, las cosas se mueven. 

  • Todos conocemos la frase de “hay que valorar lo que tenemos”, pero pocos lo ponemos en práctica. ¿Tiene que pasarle algo grave a una persona para realmente valorar la vida? 

¿Qué pasa cada año del 28 al 5 de enero? Los propósitos de año nuevo, cada año de manera sistemática. No queremos ser conscientes de lo que tenemos, entonces tiramos hacia adelante. El año que viene dejo de fumar, cuando sabes que es malo o cuando sabes que es caro o a hacer deporte. 

Yo tengo amigos o amigas deportistas que, por lo que sea, no se han levantado al día siguiente. Bien sea por un atropello o por muerte súbita. Entonces, ¿mañana de qué? No se trata de vivir de forma cortoplacista pero sí ser consciente de que esto es finito. Ojalá sea de aquí a muchos años, pero no contemos con eso. 

Yo soy el primero que se puede morir mañana y eso es lo que intento meterle a la gente en la cabeza. Si yo me muero mañana ¿qué van a hacer? ¿Buscar otro motivador que les motive? Qué triste. La primera persona que te tiene que motivar eres tú, tú eres la persona más importante de tu vida, no hay más. Luego hay gente en tu vida que es básica y te aporta mucho, pero la persona más importante de tu vida eres tú. 

  • ¿Ha sido siempre tan consciente de la importancia de la vida?

Yo he crecido con esto, me diagnostican con 13 años y mi salud y mi conocimiento psicoemocional y psicosocial es desarrollarme como una persona que nació ciega o sorda. Tus padres te dicen que tienes que hacerte unas pruebas, operarte, pues hacia adelante. 

Ese tipo de conocimiento te va arrastrando y yo no he tenido que convencerme porque, por suerte, yo me he encontrado con todo esto dado. La cosa cambiaría por completo si a mi me diagnosticaran cáncer directamente con 38 años. La partida cambia por completo.

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