Gandia vivió ayer una tarde diferente con motivo del eclipse solar, un fenómeno que reunió a miles de personas en distintos puntos de la ciudad, especialmente en la playa. Aunque una nube terminó cubriendo el Sol en el momento más esperado y dificultó la observación directa, el eclipse sí dejó una transformación visible en el entorno: la luz cambió, el ambiente se oscureció durante unos minutos y la tarde adquirió un aspecto poco habitual.
Desde primera hora de la tarde, vecinos y visitantes fueron acercándose a los lugares recomendados para seguir el fenómeno. La playa fue uno de los principales puntos de encuentro, con grupos de personas preparados con sus gafas, móviles y cámaras en mano para intentar guardar alguna imagen.
La presencia de nubes impidió finalmente disfrutar del eclipse con claridad, pero no evitó que se percibieran algunos de sus efectos. El cambio progresivo de la luz se hizo evidente y durante unos minutos la sensación fue más propia del anochecer que de una tarde de agosto.
A medida que avanzaba la tarde, la playa fue concentrando cada vez a más personas. Familias, grupos de amigos, curiosos y aficionados a la astronomía compartieron espacios para intentar seguir un fenómeno que, pese a quedar parcialmente oculto por las nubes, convirtió Gandia en escenario de una tarde poco habitual.















