El Ajuntament de Gandia ha presentado la liquidación del presupuesto municipal de 2025 con un remanente de tesorería que ha descendido de forma notable respecto al ejercicio anterior, un ajuste que se ha producido en un contexto de mayor actividad inversora y de varios importes aún pendientes de reconocimiento por parte de otras administraciones.
La liquidación, que se ha remitido al Ministerio dentro del plazo legal, ha arrojado un remanente líquido de 3,03 millones de euros, frente a los algo más de 10 millones del año pasado. La diferencia, cercana a los siete millones, se ha explicado por el uso de fondos acumulados en ejercicios anteriores para financiar inversiones durante 2025. El concejal delegado de Hacienda, Salvador Gregori, ha señalado que “ha sido un ejercicio con un fuerte carácter inversor” y ha subrayado que “estamos utilizando los fondos acumulados para hacer inversiones que mejoran el posicionamiento económico de Gandia”.

Al resultado final se ha sumado otro factor que sigue sin resolverse: cerca de seis millones de euros correspondientes a actuaciones ya ejecutadas y abonadas por el Ayuntamiento —como proyectos del plan Edificant o el Palau de Justícia— que todavía no han sido reconocidas por la Generalitat Valenciana. “Ni tenemos el dinero en el banco ni tenemos aún el derecho reconocido”, ha explicado Gregori.
Con la reactivación de las reglas fiscales, y salvo cambios normativos, el remanente deberá destinarse a amortización anticipada de deuda. A la amortización ordinaria anual, cercana al millón de euros, podrían sumarse los algo más de tres millones actuales, elevando la reducción total de deuda hasta los cuatro millones. El endeudamiento municipal ronda hoy los 250 millones de euros, frente a los 350 millones heredados en 2015, lo que supone un recorte superior a los 100 millones en una década.
En paralelo, la liquidación confirma otros indicadores que apuntan a una gestión contenida. El Ayuntamiento cerró 2025 con una estabilidad presupuestaria positiva de 3,34 millones de euros, es decir, ingresó más de lo que gastó en los capítulos ordinarios. “A pesar de todo, estamos ingresando más dinero del que gastamos. Eso es estabilidad presupuestaria”, ha subrayado el concejal.
También los plazos de pago se mantienen por debajo de los límites legales. A cierre de 2025, el periodo medio de pago a proveedores era de 16,45 días y el indicador trimestral de morosidad se situaba en 39 días, lejos del máximo permitido de 60. “Estamos prácticamente a la mitad del periodo legal”, ha destacado Gregori, que considera la cifra “un excelente indicador de la situación de la tesorería municipal”.
Con este panorama, el responsable de Hacienda ha insistido en relativizar el descenso del remanente respecto al año anterior y recuerda que en 2015 el Ayuntamiento llegó a registrar un saldo negativo de 43 millones. “Cuando invertimos y bajan los remanentes tampoco puede ser negativo. Lo importante es que siga siendo positivo, y lo es”, ha afirmado.

