Gandia aparece desde esta semana en el mapa de una de las tendencias virales más llamativas del momento. Una publicación difundida en Instagram convoca para este sábado 28 de febrero, a las 20.00 horas, una supuesta quedada de therians en la plaza del Ayuntamiento. El anuncio ha comenzado a circular con fuerza entre jóvenes y curiosos, hasta el punto de que, según figura en la propia publicación, el contenido se ha compartido casi 1.000 veces. La fecha, el lugar y la rápida difusión han convertido la convocatoria en tema de conversación.
La propia evolución de este fenómeno en otras ciudades españolas invita a no dar por hecho que la quedada vaya a celebrarse tal y como se anuncia. En los últimos días se han detectado convocatorias similares promovidas desde perfiles poco claros o sin una organización reconocible detrás, y varios expertos han advertido de que algunas de ellas podrían haberse creado para atraer a menores, ridiculizarlos o generar situaciones incómodas. En el caso de Gandia, por tanto, no puede descartarse que se trate de una convocatoria fake.
El fenómeno therian, muy presente ahora en TikTok, Instagram y otras plataformas, gira en torno a personas que dicen sentirse conectadas de forma interna, simbólica o espiritual con un animal no humano. En redes, esa identificación suele mostrarse a través de máscaras, colas, orejas o vídeos en los que algunos jóvenes corren a cuatro patas o imitan determinados comportamientos animales. Aunque la imagen más viral tiende a ser la más llamativa, distintas voces expertas coinciden en que, en muchos casos, se trata de una expresión juvenil vinculada a la identidad, al juego o al sentimiento de pertenencia a un grupo.
La actualidad del asunto no es casual. Durante las últimas semanas, el término therian ha salido del nicho de internet para instalarse en la conversación pública. Varias ciudades españolas han vivido convocatorias parecidas, aunque con un patrón muy repetido: mucha expectación, gran presencia de curiosos, móviles grabando y, en cambio, una participación real muy reducida de personas vinculadas a esta subcultura. En algunos casos, incluso, la situación ha derivado en burlas, tensión y altercados.
En Gandia, la publicación ha generado también un buen número de comentarios. Entre las reacciones predominan la sorpresa, la ironía y la incredulidad, aunque también hay usuarios que se preguntan si realmente acudirá alguien o si todo quedará en una convocatoria inflada por la viralidad. Ese contraste entre el ruido digital y la realidad de la calle es, precisamente, una de las claves de este fenómeno: las redes amplifican el impacto mucho antes de que exista una respuesta tangible fuera de la pantalla.
Más allá de lo anecdótico, el debate ha abierto una conversación más amplia sobre cómo se expresan hoy determinados colectivos juveniles en internet y cómo determinadas modas se expanden a gran velocidad sin que siempre exista una base real detrás. En ese contexto, la convocatoria anunciada para Gandia resume bastante bien el momento: un contenido llamativo, una fuerte difusión en redes, una mezcla de curiosidad y recelo, y muchas dudas sobre lo que realmente ocurrirá cuando llegue la hora señalada.
A la espera de comprobar qué sucede este sábado por la noche en la plaza del Ayuntamiento, la convocatoria ya ha conseguido su primer efecto: colocar a Gandia dentro de una conversación viral que mezcla moda adolescente, exposición pública, curiosidad colectiva y posibilidad de bulo. Si finalmente no hay quedada, quedará como otro ejemplo de cómo internet puede convertir una publicación en noticia en cuestión de horas. Y si sí la hay, tocará abordarla con prudencia, sin caricaturas y con la debida distancia informativa.

