Hay muchas maneras de vivir la Fira. Está quien la espera para reencontrarse con los amigos, quien busca un concierto, quien vuelve cada año a las atracciones o quien simplemente sale a la calle y se deja llevar por lo que encuentra. Balbina Sendra la vive desde un lugar diferente: conoce buena parte de lo que ocurre entre bambalinas, pero también tiene sus espacios favoritos, sus momentos imprescindibles y su propia manera de entender estas fiestas.
Después de cuatro años al frente de Cultura, Fiestas y Turismo, la concejala conoce bien el engranaje que hace posible que la Fira llegue a cada rincón de la ciudad. Pero cuando se le pregunta por ella, más allá de contratos, programación y planificación, vuelve una y otra vez a una misma idea: la calle. A esa sensación de salir a la calle y encontrarse con la Fira sin necesidad de buscarla. En esta entrevista, Sendra se convierte en guía para recorrer sus lugares, descubrir cómo se construye la programación durante todo el año y conocer qué espera ver en las caras de los ciudadanos cuando todo termine.
¿Cuáles son los tres lugares de la Fira i Festes a los que llevaría a una persona que no ha estado nunca?
Le llevaría, por supuesto, al Parc de la Festa, a alguna de las actuaciones principales, para pasar allí una tarde. También al Teatre Serrano, porque actualmente tiene obras de mucha calidad y una programación muy variada, con circo, música y diferentes propuestas. Y después le invitaría simplemente a pasear por la ciudad, por el Passeig de les Germanies, prácticamente a cualquier hora del día. Porque una parte muy importante de la Fira está precisamente en la calle.

La Fira no se prepara de un mes para otro. ¿En qué momento siente que realmente empieza?
Para mí, el punto de partida es la presentación del cartel de Fira i Festes. Es el momento en el que empieza la difusión y, a partir de ahí, todas las asociaciones, los técnicos y los diferentes departamentos que trabajan en la Fira entran ya en esa dinámica. Pero el trabajo empieza muchísimo antes. Cuando presentamos el cartel, lo que hacemos es dar el pistoletazo de salida público a todo lo que ya se ha estado preparando.
¿Qué tiene la Fira de Gandia que no tenga otra fiesta?
Creo que tiene una cosa muy importante: la calle y la diversidad. Cada rincón de la ciudad respira Fira i Festes, desde la decoración de las calles hasta todas las actividades. A mí siempre me ha gustado decir que a la Fira no hay que ir a buscarla, sino que la Fira te busca a ti.
No es un recinto cerrado ni un único lugar al que tienes que acudir. Sales a la calle, escuchas ruido, ves gente, encuentras una actividad… y ya estás dentro de la Fira. Y una parte fundamental de todo eso es precisamente la gente.
Si tuviera que elegir entre las tres grandes patas de la Fira —calle, cultura y fiesta—, ¿con cuál se queda?
Con la calle. Para mí es clave salir y encontrarme con cosas que me alegran el día y que me hacen sentir Gandia, que me identifican como persona que vive en esta ciudad.
Cualquier actividad es importante y la mayoría son abiertas al público, pero me quedo con esa posibilidad de salir a la calle e ir encontrándote cosas. Sea lo que sea, pero que esté en la calle.
Tiene una agenda especialmente intensa durante estos días. ¿Hay algún acto que tengas marcado en rojo y que no quiera perderse?
El acto inaugural de la Fira. Para mí es el más importante, el que más me emociona y el que más me hace sentir. El resto son las actividades, la calle, todo lo que vas viendo, pero el acto inaugural es algo que no me gusta perderme.
Este año, siempre que el tiempo nos acompañe -que esperemos que sí-, volveremos a despedir al Tio de la Porra con un acompañamiento diferente al del año pasado. Habrá pasacalle, acrobacias y, por supuesto, pólvora. La pirotecnia es muy importante para abrir una Fira i Festes y también para despedir bien al Tio de la Porra.

Con todo lo que implica su responsabilidad, ¿es capaz de disfrutar de la Fira como una ciudadana más?
Sigues pensando en todo lo que puede pasar. Estás pendiente de cada segundo y tienes pequeñas ventanas, pequeños momentos en los que puedes disfrutar. Pero disfrutas de otra manera, desde la responsabilidad.
Se puede disfrutar desde la responsabilidad, pero evidentemente no es lo mismo que vivir la Fira como alguien que no tiene esa responsabilidad. Es completamente diferente.
Lleva cuatro años trabajando en la Fira. ¿Cuál diría que ha sido su sello personal?
Hay una parte técnica muy clara: trabajar, planificar, buscar, mejorar la calidad y ampliar los espacios para que la Fira llegue a más lugares de la ciudad. También hemos trabajado mucho para que la programación musical sea complementaria a otras propuestas que ya existen en Gandia, como el Pirata, Mediterrània, Marquesa Concerts o Polisònic. No podemos limitarnos a repetir grupos que ya hayan venido, y eso hace que la programación musical sea especialmente complicada.
Pero si tengo que hablar de una cuestión más personal, me hace sentir muy orgullosa cómo hemos conseguido promocionar turísticamente la figura del Tio de la Porra y, a través de ella, la Fira i Festes.
Hemos trabajado con el sector para que la Fira sea también un atractivo turístico de la ciudad y nos ayude a fidelizar público. Y eso, a su vez, ha permitido reforzar la figura del Tio de la Porra, conseguir que cada vez haya más gente en las bandas y que la Asociación del Tio de la Porra se haya implicado de esa manera. Esa es una parte del trabajo de estos años de la que estoy especialmente orgullosa.
Precisamente, la Fira está inmersa en el camino para conseguir la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. Si tuviera que explicarle a alguien de fuera por qué la merece, ¿qué le diría?
Que es una fiesta patronal que ha crecido muchísimo en los últimos años y en la que se ha implicado toda la ciudad, desde las asociaciones hasta el conjunto del tejido ciudadano. Pero, sobre todo, es una fiesta completamente abierta, que hace participar a todo el mundo y que tiene una calidad de espectáculos muy alta.
Tenemos artes escénicas de calle, teatro profesional, musicales, circo, grandes artistas nacionales e internacionales, música de bandas locales… Es una Fira capaz de ofrecer una programación muy amplia y, al mismo tiempo, de identificarse muchísimo con lo que es Gandia.
Creo que merece ser conocida a nivel nacional e internacional.
¿Y qué supondría para Gandia conseguir ese reconocimiento?
Sería muy importante porque supondría darle todavía más valor y difusión a una fiesta que es muy nuestra y que tiene elementos que nos diferencian. La Fira i Festes es exclusiva de Gandia y muchos de sus rasgos son propios de la ciudad.
Además, es una fiesta con una gran capacidad de convocatoria. El propio gremio de feriantes nos trasladaba que, probablemente después de València, Gandia sea una de las ciudades de la Comunitat Valenciana donde más gente acude a las atracciones durante la Fira, e incluso podría estar entre las primeras por volumen de público. Eso también dice mucho de la dimensión que ha adquirido.
Conseguir la declaración de Interés Turístico significa también poder darle una mayor proyección, promocionarla más y poner en valor una fiesta que forma parte de nuestra identidad.
¿Qué ciudad quiere que descubra la gente que viene de fuera durante la Fira i Festes?
Quiero que descubran lo que somos: una ciudad abierta y acogedora, donde pueden venir los 365 días del año y encontrar una ciudad viva, con una programación cultural que no para, con la música y la cultura como protagonistas y con espacios como el teatro o las bibliotecas que forman parte también de esa vida cultural.
Quiero que descubran una ciudad dinámica, en la que todo el mundo pueda sentirse identificado y encontrar su espacio. Una ciudad en la que quien venga sepa que puede disfrutar, vivirla y volver en cualquier momento del año.

La Fira consigue reunir a niños, jóvenes, adultos y mayores. ¿Cómo se consigue programar pensando en generaciones tan diferentes?
Trabajando por espacios. Cogemos el plano de la ciudad y pensamos qué zona puede funcionar para cada público.
Está la Plaça del Joc para los más pequeños y sus familias; la Plaça del Mosset, que es un punto de encuentro donde se puede comer, escuchar música y disfrutar a cualquier edad; la Plaça del Prado, que tiene propuestas musicales dirigidas a un público más adulto; o la Casa de la Marquesa, con una programación más ecléctica y ese carácter de punto de encuentro para quedar, tomar algo y encontrarse con los amigos.
Después hay actividades que son para todos, como el acto inaugural. Y lo importante es que todos esos espacios terminan confluyendo. Entre ellos está el Passeig de les Germanies, con diferentes escenarios y espectáculos que permiten que toda la ciudad participe.
Después de cuatro días, ¿qué tiene que haber pasado para que Balbina diga: “Ha sido una buena Fira”?
Ver la cara de satisfacción de la gente.
El último día, y también el día anterior, al alcalde y a mí nos gusta dar una vuelta por la calle antes de todos los actos que tenemos. Paseamos, miramos a la gente y vemos sus caras. Para mí, ver esa ilusión es de las cosas más reconfortantes.
El año pasado tuvimos un día en el que el tiempo no acompañó y, aun así, ver a la gente en la calle, incluso con paraguas, queriendo seguir disfrutando de la programación, fue muy satisfactorio.
Al final, mi satisfacción está ahí: en las caras de la gente, en ver que han disfrutado y que han vivido la Fira.
Complete esta frase: la Fira de Gandia es…
Una gran fiesta para todas y todos, tanto para la gente de Gandia como para todas aquellas personas que nos visitan.
