Hay cosas que anuncian que la Fira ya está cerca. Las calles que empiezan a cambiar, los espacios que se llenan de actividad, los reencuentros que se repiten cada año y, sobre todo, ese momento en el que el Tio de la Porra vuelve a aparecer y la ciudad parece recuperar, por unos días, algo de la infancia.
José Manuel Prieto ha vivido la Fira desde muchos lugares: primero como niño, después como ciudadano, como concejal y ahora como alcalde. Y, aunque los años y las responsabilidades hayan cambiado su manera de vivir estas fiestas, hay algo que permanece intacto. “No he perdido al niño que soy”, reconoce. Es precisamente desde ahí, desde los recuerdos, las emociones, los rincones, las tradiciones y también la mirada de quien hoy tiene la responsabilidad de hacer posible la Fira, desde donde Prieto recorre en esta entrevista cómo ve él la Fira i Festes.
Una conversación para mirar estas fiestas a través de sus ojos y descubrir qué queda de aquel niño que esperaba al Tio de la Porra en el colegio, qué momentos sigue esperando cada año y qué significa para él una celebración que, más allá de los conciertos y las actividades, entiende como una forma de reencontrarse con Gandia, con sus tradiciones y con las personas que hacen suya la ciudad durante estos días.

- ¿Qué significa para usted que llegue la Fira i Festes y cómo cambia Gandia durante estos días?
La Fira es la mejor expresión de nuestros valores, de nuestra manera de vivir, de celebrar y de convivir. También de recordar que, generación tras generación, juntos hacemos un proyecto que se llama Gandia.
Para mí son unos de los días más emocionantes del año. Ves cómo la ciudad cambia, cómo la rutina se altera para bien y cómo el espacio público gana protagonismo con los ornamentos, las atracciones, los mercados y todas las actividades. Esos días previos son casi tan fascinantes como la propia llegada del Tio de la Porra. Vivo la Fira con mucho entusiasmo y mucha dedicación, pero sobre todo con mucho entusiasmo.
- ¿Cuál es el primer recuerdo que le viene a la cabeza cuando piensa en la Fira de su infancia?
El Tio de la Porra, sin duda. Cuando era más pequeño, la Fira era sobre todo el recinto de atracciones y poco más, pero eran de los días más mágicos e intensos del año y de los que más se quedan en la memoria, especialmente cuando el Tio de la Porra venía al colegio.

- Ha vivido la Fira desde diferentes lugares: como niño, ciudadano, concejal y alcalde. ¿Hay algo que todavía le haga especial ilusión?
Todas las etapas. Los gandienses vivimos profundamente nuestra ciudad, la queremos y estamos orgullosos de ella. Lo que mejor expresa probablemente los valores de nuestra ciudad son días como el del Tio de la Porra y nuestra manera de hacer Fira.
Creo que mi condición de ciudadano resume muy bien todas las etapas que he vivido sin perder la inocencia de la infancia. Y el recorrido histórico de la Fira demuestra que no se ha perdido ni la tradición ni la identidad con la que nació, como aquel lugar de intercambio para el que fue concedido el privilegio real de ser Fira de la ciudad.
Pero también ha sabido innovar. He vivido muchas de esas innovaciones, primero como ciudadano, después como concejal y ahora como alcalde. Se han incorporado nuevos elementos que le han dado mucha proyección y, sobre todo, un sentimiento de orgullo y pertenencia a la ciudad.
- ¿Hay algún acto de la programación al que no pueda faltar?
Me encanta el acto inaugural y las noches y las tardes, sobre todo los espacios de encuentro, porque son también días de reencuentro con los amigos y de mucha familia.
- Entre conciertos, teatro, gastronomía y tradición, ¿qué es lo que más disfruta?
Todos, porque la Fira te sorprende en cada calle. Hay más de 160 actividades y alguna de ellas te puede sorprender mientras recorres la ciudad. Ese es el secreto del éxito y de la pervivencia de un modelo tan consolidado.
No me pierdo sobre todo los conciertos, la Plaça del Mosset y reservar un espacio para disfrutar de la gastronomía de nuestra ciudad. Tenemos establecimientos fantásticos que estos días trabajan muy intensamente. Pero, entre todas las actividades, destacaría probablemente las de reencuentro, las que permiten encontrarte con otras personas, porque también son días propicios para el afecto.

- Este año hay muchos artistas en la programación. ¿Hay algún concierto que tenga especialmente marcado en la agenda?
Estoy esperando ver a Chanel. Es verdad que cuando programas no lo haces según tus gustos o preferencias. Hay que programar sabiendo que existe una diversidad de gustos y perfiles.
Creo que en esa variedad está también el hecho de que todo el mundo pueda reconocerse, vivir y disfrutar plenamente de las actividades, que además son mayoritariamente gratuitas. Pero, aparte de las actividades fijas del calendario, destacaría probablemente el concierto de Chanel.
- ¿Es difícil vivir la Fira como alcalde?
No, es apasionante. Tienes muchos espacios de encuentro con las personas, te paran muchos ciudadanos, disfrutas de la alegría y te reconoces en la alegría de los demás.
Creo que esa convivencia es una de las esencias de un modelo de Fira tan participativo y popular. Lo que reduces es el sueño, porque tienes que combinar la agenda institucional con una parte más personal para disfrutar de las tardes y las noches. A mí no me gusta mucho trasnochar, pero en Fira estás más obligado a hacerlo.
- ¿Qué rincón de Gandia recomendaría visitar sí o sí durante estos días?
Me gusta mucho el entorno de la Plaza Mayor, que ahora hemos reservado para los niños, con la feria más pequeña. También la plaza de las tradiciones, con música, sobre todo en nuestra lengua, y la música valenciana tradicional en la Plaça de les Escoles Pies. Y, por supuesto, la Plaça del Mosset y el recinto de atracciones.
- ¿Qué tradición de la Fira deberíamos cuidar especialmente para que continúe pasando de generación en generación?
Sin duda, el Tio de la Porra. Creo que el hecho de que sea un Bien de Relevancia Local nos ayudará a que la Fira, que tiene credenciales y méritos de sobra, pueda ser Fiesta de Interés Turístico Nacional. Sería la tercera, pero creo que gracias a la proyección exterior que le hemos dado estos años y a la singularidad y esencia que pervive entre generaciones del Tio de la Porra, debemos mantenerlo y engrandecerlo.

- ¿Y qué le gustaría incorporar a la Fira en el futuro?
Tantas cosas como la sociedad vaya cambiando. Por ejemplo, la franja de las tardes no existía hasta hace unos años y la hemos incorporado. También la Fira de los más pequeños, que tenemos en la Plaça de la Vila.
Hay muchos espacios y formatos que han surgido de los cambios, de las innovaciones y de la propia evolución de la sociedad. Adaptaremos la Fira a tantos cambios como la sociedad demande, a nuevas formas y costumbres, pero nunca perderemos la identidad ni la manera de rememorar nuestras tradiciones.
- Si tuviera que explicar cómo es la Fira de Gandia a alguien que nunca ha venido, ¿qué le diría?
Que se imagine al personaje más importante de todos en la mejor ciudad del universo. Y en esa ciudad encontrará, además de una ciudad orgullosa de sentirse identificada con un proyecto compartido, ciudadanos ilusionados y orgullosos que rememoran, a través del Tio de la Porra, los días de sus fiestas patronales.
Y creo que eso, en la mejor ciudad del mundo, no necesita mucha más explicación. Hay que venir, vivirla y disfrutarla.
- La Fira también es un momento de reencuentros. ¿Qué recuerda especialmente de otras ediciones?
Muchísimas cosas. Desde espectáculos muy curiosos hasta reencuentros con ciudadanos que dan un punto de singularidad a estos días. No son días habituales: se rompe la rutina, se vive un tiempo diferente y compartimos el espacio público, donde todos podemos reencontrarnos.
Eso da lugar a muchas anécdotas y situaciones curiosas. También he podido conocer a algunos de los artistas que han venido a la Fira y vivir momentos importantes de grupos de música de nuestra ciudad, como la despedida de Zoo hace unos años. Son días importantes que han marcado la Fira i Festes y que hemos vivido como ciudadanos de nuestra ciudad.

- La Fira es una celebración abierta a todas las generaciones. ¿Cree que eso también habla de cómo somos los gandienses?
Sin duda. Una ciudad hospitalaria regala unos días de Fira i Festes y abre su ciudad, sin distinciones, a todos los que desde fuera, desde cualquier punto de España o de la Comunitat Valenciana, quieren venir a disfrutarla.
Somos una ciudad turística, sabemos lo que significa atraer y convivir con quienes nos visitan. Creo que volvemos a ser hospitalarios cuando durante la Fira abrimos nuestra ciudad sin limitaciones y sin distinciones a todos aquellos que nos quieren elegir como punto de referencia y espacio de encuentro. Volveremos a hacerlo, seguro, durante esta Fira i Festes.
- Cuando termina la Fira y llega el momento de hacer balance, ¿en qué se fija para saber si ha sido una buena Fira?
En los comentarios de la gente. Como estás cerca de las personas, te trasladan si los espectáculos han sido lo que esperaban, si han estado a la altura o si han tenido mucha calidad.
No se programa en los últimos días ni de manera improvisada. Hay un trabajo de planificación de muchos meses. Algunos espectáculos incluso se contratan dos años antes de la propia Fira i Festes. Se piensa mucho cómo se quiere hacer la Fira y se buscan espectáculos que funcionan en otras ciudades y en otras ferias para poder traerlos a Gandia.
También me fijo en la afluencia a los actos y, sobre todo, en que haya sido una convivencia tranquila, que no haya sucedido nada. Estoy seguro de que esta Fira volverá a ser una Fira tranquila.
- Si pudiera volver a una época de su vida para revivir una Fira, ¿cuál elegiría?
Yo no volvería nunca atrás, ni siquiera para coger impulso. Pero sí me gustaría rememorar algún día de mi infancia, cuando el Tio de la Porra entraba en el colegio.

La Feria del alcalde en cuatro respuestas
¿Fira de día o de noche? De día y de noche, sobre todo de noche.
¿Concierto o teatro? Concierto.
¿Tradición o novedades? Tradición.
Una canción que le gustaría escuchar durante la Fira: Mediterrània.
Una palabra para resumir la Fira i Festes: Orgullo y pasión.
