Las labores para recuperar el sistema dunar de la playa de l’Auir ya están en marcha. Esta semana han comenzado los trabajos correspondientes a la Fase I del proyecto de restauración dunar, una actuación considerada clave para la protección del litoral y la conservación del patrimonio natural de Gandia.
La intervención cuenta con la aprobación definitiva de la Dirección General de la Costa y el Mar, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado martes 3 de febrero, y supone el primer paso de un proyecto global con una inversión aproximada de 6,7 millones de euros, financiados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Durante una visita al inicio de las actuaciones, la concejala de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Emergencia Climática, Alícia Izquierdo, ha subrayado que se trata de “un proyecto largamente trabajado y esperado, fruto de muchos años de lucha y defensa para que la playa de l’Auir no fuera urbanizada”. En este sentido, ha puesto en valor que el Auir es “una de las pocas playas vírgenes que se mantienen en el litoral valenciano y una de las grandes joyas naturales no solo de Gandia, sino de toda la costa mediterránea”.

La Fase I, con una inversión cercana a los 2 millones de euros y un plazo de ejecución estimado de entre cuatro y cinco meses, actúa sobre una superficie aproximada de 24 hectáreas. Los trabajos se centran en preparar el espacio para una restauración efectiva del sistema dunar, mediante la eliminación de vegetación alóctona e invasora —como palmeras y cañas— desde la calle Ribera Baixa hasta el límite con Xeraco, así como la retirada de estructuras en desuso, restos de antiguos cultivos, vallados y caminos que alteran la dinámica natural del entorno.
“Lo que hacemos es devolver este espacio a su esencia más natural”, ha explicado Izquierdo, quien ha insistido en que “no estamos hablando solo de una obra, sino de una apuesta estratégica de ciudad. Defender la sostenibilidad es entender el progreso más allá del asfalto, es recuperar espacios naturales, devolverlos a la ciudadanía y garantizar que las futuras generaciones hereden una ciudad mejor”.
La edil ha enmarcado esta actuación dentro de la estrategia global de Gandia frente al cambio climático, recordando que los recientes episodios de lluvias intensas, fuertes vientos y fenómenos extremos “evidencian que las soluciones basadas en la naturaleza son las soluciones reales y eficaces”. En esta línea, ha vinculado el proyecto del Auir con otras iniciativas municipales como la restauración del Barranco de Beniopa, la creación de refugios climáticos o el desarrollo de nuevas zonas verdes.
Por su parte, la coordinadora general de Urbanismo, Mayte Alonso, ha destacado que la actuación “se alinea plenamente con la estrategia municipal de sostenibilidad turística y de modelo de ciudad”. Según ha explicado, el proyecto permitirá en fases posteriores configurar un gran itinerario litoral entre Gandia y Xeraco, con dos kilómetros de longitud y más de 120 metros de anchura adicional respecto a la configuración actual de la playa.
Alonso ha señalado que esta intervención “no solo recupera un espacio natural de alto valor ecológico, sino que suma un nuevo recurso de disfrute, paseo y conexión con la naturaleza, compatible con un modelo turístico sostenible y respetuoso”. Además, ha remarcado que el proyecto ha sido ajustado técnicamente para respetar la dinámica natural del terreno, mejorar el drenaje y evitar impactos innecesarios, fruto del trabajo coordinado con la Demarcación de Costas.
El director general de Medio Natural, Daniel Muñoz, ha cerrado la visita asegurando que el proyecto del Auir “expresa de manera muy clara dos modelos opuestos de entender el territorio y de gobernar”. Muñoz ha criticado las políticas de la Generalitat Valenciana, que “están desmantelando en muy poco tiempo figuras clave de protección del territorio, como el PATIVEL, creadas para preservar los últimos espacios naturales del litoral”.
“Estas no son decisiones técnicas, sino decisiones políticas”, ha afirmado, advirtiendo de que “cuando se desprotege el territorio no solo se pierde paisaje, también se pierde seguridad, porque estos espacios cumplen funciones esenciales frente a los riesgos climáticos”. Frente a ello, ha defendido el modelo de Gandia, basado en proteger y restaurar los espacios naturales, “un modelo que nos hace más seguros, más resilientes y mejor preparados como ciudad ante los efectos del cambio climático”.

