Jairo Zavala, más conocido como Depedro, llega este viernes 28 de febrero a Gandiautor con un concierto en acústico, íntimo y sin artificios. Lejos del gran formato, el músico madrileño se subirá al escenario solo con su guitarra donde la música se presentará “de una manera más desnuda, sin trampa ni cartón”.
Sin un repertorio fijo, dejando que la intuición y el momento decidan, Depedro promete un viaje sonoro especial con canciones que “han generado una conexión emocional con el público”. Todas ellas, historias contadas “de una manera sencilla, que no simple”.
En abril de 2024 salió Un lugar perfecto. ¿Cómo definiría este álbum?
Es un compendio de canciones que he ido madurando en estos últimos dos años. Tiene un homenaje estético al folclore, en especial al folclore latinoamericano, con algunas pinceladas de ritmos africanos que he ido atesorando durante mis viajes. Así se han vestido estas canciones. Por primera vez, he trabajado con un productor, Gustavo Guerrero, quien me ha ayudado a darle forma a este proyecto y hacer que este barco navegara.
¿Cómo llega a estos ritmos y los adapta para que tengan ese sonido único?
No sigo un método ortodoxo, simplemente son influencias. No tengo un código fijo, la música me va llevando. En mi caso, viajo a esos lugares, toco con músicos locales y, en ese diálogo, se da una permeabilización natural. Me enamoro de ciertos ritmos, intento aprenderlos lo mejor que puedo y luego los utilizo para vestir una canción.
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Podemos decir que sus experiencias personales influyen mucho en la creación de la música.
Por supuesto. Lo que hago no está separado de mi vida cotidiana así que, inevitablemente, todo lo que vivo influye en mi música.
Las letras se inspiran en mi entorno más cercano. Me resulta muy inspirador lo que me cuentan mis amigos, lo que sucede a mi alrededor, lo que tengo delante de mis ojos en el día a día.
¿Cuál sería para usted un lugar perfecto?
No es un sitio geográfico, sino un lugar emocional al que nos tenemos que dirigir. En mi caso, soy muy consciente de que en ese camino me he tropezado muchas veces y me seguiré tropezando. No voy a conseguir llegar a la meta de una manera rápida, si es que llego alguna vez, sino con pausas y por muchas carreteras secundarias.
El viernes 28 de febrero tocará en Gandiautor. ¿Por qué decidió incorporar a su agenda este ciclo de conciertos más reducido, íntimo y en acústico?
Me gusta tocar en espacios donde la música se presenta de una manera más desnuda, solo con la guitarra. Es un lugar donde las canciones pueden brillar y funcionar. Es un reto bonito porque las canciones deben sostenerse por sí mismas. Además, el cartel del ciclo es maravilloso.
No es que yo haya querido ir, sino que es un honor que me hayan invitado.
¿Tienen algo diferente estos conciertos?
Sí, en estos conciertos estoy solo, sin la banda, y eso ya los hace muy distintos. En un entorno pequeño no hay trampa ni cartón. No hay luces espectaculares, ni un grupo de gente generando una energía masiva. Es algo más directo y desnudo. En un festival, por ejemplo, se crean otras sinergias y eso también es muy bonito, pero son experiencias completamente distintas.
¿Ya sabe con qué canciones sorprenderá al público?
En cuanto al repertorio, siempre lo decido 10 minutos antes de salir al escenario.
Un repertorio elegido 10 minutos antes de comenzar, pero que tendrá sus “imprescindibles”.
Sí, hay unas cuantas. Si no las toco, me llevan al pilón (ríe). Hay canciones que han generado una conexión emocional con el público y que, de alguna manera, me han traído hasta aquí, a esta entrevista contigo, por ejemplo.
¿Y alguna que sea especialmente significativa para usted?
Todas. No tengo un «hijo» favorito.
¿Cómo definiría Jairo a Depedro?
Soy el mismo. Pero podría decir que Depedro es un proyecto que se apoya en la música popular y trata de contar cosas de manera sencilla, que no simple, que no es lo mismo.