Este domingo una Iglesia de les Escoles Pies completamente llena fue testigo del Pregón de la Semana Santa de Gandia de 2018. El magistrado del Tribunal Supremo, Don Francisco Javier Orduña Moreno, fue el encargado de inaugurar los actos religiosos de la Semana Santa.

El acto fue presidido por la Madrina de la Semana Santa 2018, Paqui García, la Presidenta de la Junta Mayor de Hermandades, María José Martí, el Abad de Gandia, Don Ángel Saneugenio, y la alcaldesa de Gandia, Diana Morant.

El Pregón destacó la Semana Santa de Gandia, como un auténtico tesoro, un patrimonio vivo e intenso que, en beneficio de toda la sociedad, es necesario preservar y celebrar.

Especialmente este año, como recalcó el pregonero, en el que Gandia alberga la sede del cuadragésimo tercer Encuentro Diocesano de Cofradías y Hermandades y, por primera vez, es la Capital Cultural Valenciana. Capital Cultural que el pregón resaltó como imperecedera, pues el patrimonio cultural e histórico de Gandia, representado por poetas de la talla de Ausiàs March y por el señorío y abolengo de familias  como los Borgia, constituye una referencia obligada para entender la identidad del Pueblo Valenciano, su Siglo de Oro, la propia historia de España y, en suma, la vanguardia que representó el Renacimiento haciendo posible, entre otras muchas cosas, que, tras más de 500 años de historia, los valencianos pudieran cursar sus estudios en la Universitat de València, creada bajo la bula del Papa Alejandro VI.

Por lo que se refiera al mensaje que transmite la Pasión de Cristo, el pregón animaba, en una sociedad en la que priman las postverdades o verdades a medias, a seguir la Verdad de Jesús, en el amor y la solidaridad entre las personas, como una verdad comprometida y esperanzada que nos hace mejores con nosotros mismos y con los demás.

Este es el significado último de la Pasión de Jesús y de su Resurrección, como indicó Orduña para finalizar sus palabras, conmovernos, movernos hacia esa verdad de la esperanza que todos, sin excepción, deseamos desde el fondo de nuestro corazón.

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