El puerto de Gandia estuvo durante la guerra civil (1936-1939) en el punto de mira de uno de los bandos inmersos en la contienda, por su elevado valor estratégico. En este punto se cargaban los cítricos recolectados de toda la Safor, que en ese momento daban comida la mitad de la población del litoral valenciano.

Esto hizo que las avionetas italianas, que venían de Baleares, conocidas como la ‘pava’, descargaran su metralla en el Grau y en Gandia.

A pesar de que desde el comienzo del conflicto las visitas de la ‘pava’ eran diarias, no fue hasta el año 38 cuando la población se puso en alerta y comenzó a construir refugios antiaéreos por toda la ciudad.

Así pues, existía una sirena que alertaba a los vecinos de que la avioneta se estaba acercando y todos ellos corrían a esconderse en una de estas galerías, olvidándose de todo aquelllo que estaban haciendo en ese mismo instante.

La guerra provocó grandes cambios en la vida de toda la sociedad, incluso la de las personas que a diario se escondían en los distintos refugios. Cuando sonaba la sirena todo el resto no tenía importancia. Las personas dejaban sus trabajos o salían de sus casas. Una vez allí dentro, los refugiados pasaban largas horas de angustia, esperando a que la sirena dejará de sonar y pudieran así volver a sus casas.


 

Ahora, con una ayuda de 12.000€ de la Generalitat, Gandia ha restaurado y ha abierto las puertas del refugio de la Peixateria (debajo del antiguo mercado municipal del Grao de Gandia) y del Prado en Gnadía, que hasta ahora estaban cerrado.

Para más inri, ha organizado visitas guiadas en dos turnos diarios que serán explicadas por personal formado en la materia.

El precio por persona es:

  • 5€ para los adultos.
  • 2€ para los menores de doce años.

Imagen: Àlex Oltra.

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