Imagen: © SOM GANDIA.

En febrero de 2019 Gandia anunciaba la construcción de un nuevo Club Náutico. Un complejo dotado con las últimas tecnologías, instalaciones conectadas con cámaras, una APP para socios donde poder ver el estado de su barco, nuevos locales comerciales que darían nuevos puestos de trabajo y una infinidad de beneficios que servirían para atraer turismo de calidad y no estacional.

Todo ello, sin olvidar que el nuevo puerto deportivo de Gandia (Marina de Gandia) tendría la posibilidad de albergar una mayor capacidad de yates y barcos. Se hablaba de la construcción de un muelle para embarcaciones de hasta 30 metros de eslora que a día de hoy no es posible atracar, pero que no es un imposible. Una vez finalizado el nuevo muelle, la Marina de Gandia podría contar con un total de 225 amarres que sin duda atraería a futuros inversores para la ciudad.

A primeros de mayo de 2020 daba comienzo la demolición de lo que era el Real Club Náutico de Gandia. Se derribó el restaurante, la piscina, el gimnasio, las salas de conferencias e incluso las habitaciones que el edificio tenía en el segundo piso. Los escombros quedaron amontonados en las mismas inmediaciones, los cuales se pueden ver desde el mismo paseo marítimo.

En octubre de 2020, el Partido Popular de Gandia reclamaba la retirada de los mismos. “Una de las zonas más turísticas de Gandia no puede permitirse la dejadez del Gobierno local con una imagen de escombros y residuos inaceptable para nuestra playa”, afirmó el portavoz de los populares, Víctor Soler.

Casi dos años después las obras siguen paradas. Litigios que se han traducido en escombros y parálisis. La pandemia no es excusa, porque proyectos de construcción como el del Palacio de Justicia o el centro socio-sanitario de Rois de Coreia no se han detenido.

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