Cada año, las ciudades de todo el mundo muestran su apoyo a la campaña apagando las luces de sus principales monumentos y edificios. El Acueducto de Segovia, La Torre de Hércules en A Coruña, La Mezquita de Córdoba, La Fuente Cibeles de Madrid, entre otros muchos monumentos mundiales, se convierten cada año en un gran escenario de celebración y homenaje al Planeta.

 

Pero este gesto cierra mucho más, y es sólo el símbolo de un esfuerzo constante para construir un futuro sostenible. Son cada vez más los municipios que se suman a iniciativas en defensa del medio ambiente y que adoptan medidas de reducción de emisiones con la puesta en marcha de proyectos y programas que potencian la eficiencia energética, las energías renovables y la movilidad sostenible.

 

Esta es la verdadera hora que cuenta. La que sumada a “todas las horas de esfuerzo” convierten a los ayuntamientos en auténticos vectores de cambio y superación de modelos energéticos obsoletos basados en los combustibles fósiles. Y que ayudarán a cumplir el Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático. Más de 7.500 ciudades en todo el mundo se han sumado a la Hora del Planeta y este año quieren ser muchos más.

 

La Hora del Planeta es una campaña de WWF que comenzó en 2007 en Sidney, Australia, con el gesto simbólico de apagar la luz durante una hora como muestra de la lucha contra el cambio climático. Diez años después, se ha convertido en la mayor iniciativa mundial en defensa del medio ambiente y una llamada a movilizarse y actuar de forma constructiva en defensa de nuestro amenazado Planeta.

 

2016 ha sido el año más cálido registrado desde 1880. Y desde que comenzó este siglo, cada año ha batido el récord de temperatura de la anterior. El cambio climático es ya evidente en todo el Planeta y especialmente en regiones como el Ártico. Pero al mismo tiempo hay razones para el optimismo, el 4 de noviembre de 2016 ha entrado en vigor el Acuerdo de París para frenar el cambio climático. Este acuerdo mundial marca un punto de inflexión y el comienzo de una gran transición global hacia un desarrollo y una economía limpia y baja en carbono.

 

Muchos avances están ya en marcha y son la prueba de que hemos iniciado este camino sin retorno: China ha paralizado la construcción de centrales de carbón, algunas compañías aseguradoras, ciudades, bancos y fondos de inversión han dejado de invertir en combustibles fósiles, el coche eléctrico rueda ya con un futuro prometedor, cada vez más países apuestan por energía 100% renovable… y los ciudadanos empujan con fuerza para acelerar este cambio. Gobiernos e instituciones, organizaciones, empresas y ciudadanos de todo el mundo se están movilizando y están trabajando para acelerar este cambio.

Deja un comentario