Hasta el próximo 22 de abril la sala d’homes del Centre Museístic de l’antic Hospital de Sant Marc acoge una exposición sobre la figura de Maria Enríquez de Luna, centrada sobre todo en su aportación al arte y el patrimonio del ducado de Gandia en los inicios del siglo XVI: ‘L’Esplendor del Ducat (1497-1511). Gandia en la Regència de Maria Enríquez de Luna’.

 

Horario: martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 19:00 horas y domingos de 10:00 a 14:00 horas. Lunes cerrado.

Maria Enríquez de Luna fue el artífice de una verdadera transformación económica, social y cultural del ducado durante su regencia. Una de sus principales actuaciones fue embellecer nuestra ciudad y para hacerlo contrató los mejores artistas que se encontraban entonces en la antigua Corona de Aragón: Pere Compte, arquitecto de la Llotja de València, para ampliar la Colegiata; Damián Forment, escultor, para realizar varias actuaciones, una de ellas la puerta de Poniente o de los Apóstoles de la Colegiata y al maestro Paolo de San Leocadio para pintar un grandioso retablo para el altar mayor de la Colegiata.

Desafortunadamente no podemos contemplar el esplendor de estos encargos, dado que han desaparecido, pero para rendir el homenaje que se merece Maria Enríquez, se ha conseguido reproducir las obras desaparecidas mediante imágenes de archivo, así como exponer varias obras originales, procedentes del Museo de Bellas Artes de Valencia, de dos de los artistas que trabajaron para la duquesa: Paolo de San Leocadio y Damián Forment.

La cesión de estas piezas del Museo de Bellas Artes se enmarca dentro de las aportaciones que la Generalitat Valenciana ha hecho con motivo de la capitalidad cultural valenciana de Gandia.

La exposición se completa con reproducciones de obras, paneles, la maqueta de la escultura de Maria Enríquez, realizada por Hector Peiró y un audiovisual que reconstruye la Gandia de principio del siglo XVI, realizado por Vicent Almar.

“Con esta muestra pretendemos dar a conocer la fuerza de una mujer que decidió ser artífice y protagonista de su propia vida, no una mera contempladora del que le ordenaban los hombres. Culta, inteligente, instruida y humanista, resolvió regentar en nombre de su hijo, el ducado de Gandia y lo convirtió en uno de los focos económicos, sociales y culturales más importantes de la Europa de principios de la Edad Moderna”, destaca la comisaria de la exposición Mar Beltrán.

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