José Manuel Prieto: “Yo pienso en grande, pero con los pies en la tierra”

José Manuel Prieto: “Yo pienso en grande, pero con los pies en la tierra”

Hay algo que permanece cuando se habla con José Manuel Prieto de política: Gandia aparece siempre al fondo de la conversación. En los aciertos y en los errores, en los proyectos que avanzan y en los que todavía esperan, en aquello que cambiaría si pudiera volver atrás y en lo que quiere seguir construyendo. Gobernar, dice, también es reconocer que uno puede equivocarse, escuchar a los demás y levantarse cada día intentando hacerlo un poco mejor. «No soy un convencido absoluto de que siempre haya tenido la razón», admite.

En la recta final de la legislatura, el alcalde mira hacia atrás sin esconder los errores y hacia delante con la ambición de quien cree que todavía queda mucho por hacer. Y cuando se le pregunta qué le sigue motivando después de estos años, no habla primero de cargos ni de resultados, sino de aquello que, según sus palabras, le mueve cada día: «Me apasionan las dos grandes cosas que me mueven todos los días: Gandia y los gandienses». Porque, para Prieto, una ciudad tampoco termina de construirse en un mandato: «Un proyecto de ciudad no se acaba en cuatro años».

Empezamos curso un año más, pero también entramos en la recta final de la legislatura. En estos años, ¿qué diría que ha cambiado de Gandia y qué no ha conseguido cambiar?

Gandia, en términos generales, está mejor de lo que estaba hace tres años. Yo creo que tiene un rumbo muy marcado, las prioridades están claras y las prioridades de gobierno y de ciudad coinciden. Gandia tiene unos indicadores económicos que son mejores, ha conseguido la implantación de empresas y la llegada de inversiones, y el volumen de inversiones que tiene es el mayor de mucho tiempo. Hay más de 150 millones de euros en marcha que se están desplegando en este momento, más que todo lo que hemos sido capaces de desplegar esta legislatura.

Creo que un gran volumen de cosas se han podido conseguir. Otras las veremos ahora porque son los frutos de haber trabajado y peleado por lo que creíamos que Gandia merecía todos estos años. Pero es evidente que cuando trabajas en una legislatura de cuatro años no te da tiempo ni a conseguir todo lo que querrías ni a aportar todo lo que te gustaría.

Por eso, creo que un proyecto de ciudad no se acaba en cuatro años, aunque creo que hemos sentado las bases para que Gandia viva su mejor momento. Y además, a diferencia de otras ciudades, es una ciudad siempre atractiva para vivir porque el modelo de ciudad está muy claramente marcado hacia la calidad urbana, la confortabilidad y la amabilidad hacia sus ciudadanos. Diría que es muy atractiva porque no deja de ser una referencia para que desarrollen sus proyectos de vida quienes viven aquí o quienes nos eligen para venir a vivir.

© Àlex Oltra

¿Qué le preocuparía no resolver antes de mayo de 2027?

Fundamentalmente, las inversiones que ya tenemos en marcha, pero sobre todo el desarrollo de sectores estratégicos, de los que dependen otras inversiones. Sectores estratégicos que hablan de la diversificación del modelo productivo, de la creación de puestos de trabajo y de empleo de alto valor añadido.

Todo esto tiene una repercusión positiva en el desarrollo económico y estratégico de la ciudad, no solo de la ciudad del futuro, sino de la ciudad del presente. Y configura un modelo de desarrollo urbano que, además, resuelve la configuración de Gandia hacia el oeste, genera un nuevo polígono de implantación de empresas, hace que creemos puestos de trabajo de alto valor añadido y permite que se implanten aquí o que continúen viviendo aquí los ciudadanos que quieren vivir en la ciudad de Gandia, que creen y apuestan por nuestro modelo de ciudad.

Además, creo que el desarrollo estratégico de Sanxo Llop, que estará acabado antes del final de la legislatura, me parecía fundamental resolverlo también de forma eficaz en el tiempo para no eternizar algo que había sido un problema para la ciudad y para el Ayuntamiento.

Y, desde luego, algo en lo que también me gustaría trabajar antes del final de la legislatura —no lo veremos completado, pero seguro que sí iniciado— es el desarrollo del puerto. También como espacio de oportunidades, de implantación allí de un centro de investigación que será referente en la Comunitat Valenciana y en España en tecnologías vinculadas al ámbito del mar, que creará 50 puestos de trabajo directos y muchos otros indirectos al servicio de nuestras empresas.

Estará muy vinculado al desarrollo de las empresas tecnológicas de Gandia y de la comarca y, desde luego, va a dar una nueva mirada de la ciudad hacia el mar. Creo que era una asignatura pendiente que, en forma de inversiones, supone más de 40 millones de euros de inversiones en marcha en el ámbito portuario, entre inversiones privadas como la Marina de Gandia y lo que es toda la reforma y regeneración del entorno de los tinglados y la implantación allí del instituto del CSIC, que además es una inversión peleada y conseguida con el Ministerio de Ciencia de Diana Morant.

Si mira hacia el pasado, ¿hay alguna decisión que, a día de hoy, con la experiencia que tiene ahora, tomaría de otra manera?

Muchas, porque gobernar supone tomar decisiones y las tienes que tomar todos los días, desde las más grandes y las de mayor responsabilidad hasta las cotidianas del ámbito de una ciudad que es grande.

Todos los humanos, cuando tomamos decisiones, nos podemos equivocar. De lo que se trata es de saber cómo gobiernas y de explicar a los ciudadanos cuál es tu manera de gobernar. Yo no soy un convencido absoluto de que siempre haya tenido la razón. No soy un convencido fanático de haber pensado que siempre se hacen las cosas bien, al contrario.

Como buenos humanos, y como buenos gobernantes que intentamos ser, con unos valores, con una ética muy marcada y con unas convicciones muy fuertes, no creemos que tengamos que tener siempre la razón en todo. No pensamos que hayamos hecho las cosas siempre bien.

De lo que se trata es de explicar a tus ciudadanos que, cuando te equivocas, tienes que saber rectificar; que cuando tomas una decisión que piensas que con el tiempo no está bien, tienes que saber explicarla. Todo tiene que tener siempre una explicación. Y, desde luego, tienes que ponderar el interés general, que gane la ciudad de Gandia, que ganen sus ciudadanos cuando piensas en las decisiones y en la toma de cualquier tipo de decisión.

Yo creo que con el tiempo todos haríamos las cosas de una manera diferente. Lo que se trata es de acertar y de que te ayuden a acertar aquellos que tienen el conocimiento más exhaustivo y los ciudadanos y ciudadanas para los que todos los días trabajas. Pero, desde luego, yo no pienso que todo esté siempre bien hecho. Al contrario, mi ánimo es de mejora permanente: levantarme todos los días pensando que puedo hacer las cosas mejor que el día anterior.

Entrando un poco a hacer un repaso de este inicio de curso y de las inversiones… En vivienda dijo que el Ayuntamiento iba a hacer lo que no ha hecho la Generalitat. ¿Qué ha pasado para llegar al punto en el que estamos y cómo se gestionaría esa iniciativa del Ayuntamiento sin que afecte a las arcas municipales?

El reto es muy grande y la colaboración institucional es mucho más lenta de lo que nos gustaría. Nosotros no vamos a dejar de cooperar y colaborar nunca con nadie, gobierne quien gobierne en cada ámbito. Es mi manera de entender las cosas. Creo que si nos enfrentamos o nos peleamos no llegamos a ningún punto bueno para nuestros ciudadanos ni resolvemos de manera útil y eficaz los retos y problemas que toda sociedad tiene. Y el de la vivienda es, además de un reto importante, probablemente el más importante. Es la prioridad de prioridades.

Yo he marcado muy claramente cuál es la prioridad de prioridades, lo que pasa es que el Ayuntamiento de Gandia solo no puede. Es verdad que nosotros hemos ido con el máximo de nuestras ambiciones y con el máximo de nuestras capacidades a poner medidas, con un plan propio que pocos ayuntamientos han hecho. Gandia sí ha dado respuesta, con una cierta eficacia, a esa demanda de los ciudadanos en forma de estímulos fiscales, de cambio de uso de determinadas parcelas para poder construir en parcelas municipales vivienda privada con una cierta reserva de viviendas de protección pública para el parque público de viviendas del Ayuntamiento. Hemos ido también a cubrir los seguros de impago, a cubrir ayudas para la puesta a punto de una vivienda si no estaba en condiciones de poder incorporarse al mercado del alquiler, con una reforma, con una puesta a punto. Y ahora lo que toca es construir, que creo que es uno de los estímulos más importantes para resolver la cuestión de la vivienda.

Si la Generalitat lo hace mucho más lentamente de lo que nos gustaría, y ahí están las pruebas —de los cuatro solares que tiene a disposición la Generalitat, y nos había comprometido vivienda; en tres no ha comenzado y en uno llevamos un año para un sótano—, el Ayuntamiento de Gandia tendrá que, en la medida de sus posibilidades y con la capacidad que tenemos, que es menos de la que nos gustaría, construir y promover la construcción de vivienda propia en solares municipales.

Es eso lo que vamos a hacer. Y después vamos a explorar también más fórmulas de cooperación con las empresas privadas. Creemos que la colaboración público-privada siempre es eficaz para poder ayudar a construir y promover nuevos bloques, nuevas promociones de vivienda.

© Àlex Oltra

Gandia crece. Hemos hablado al inicio de la entrevista de todas las inversiones, de las grandes inversiones que hay en Gandia: el CSIC, el Gandia Arena, Sanxo Llop, el puerto, y también más hoteles que están construyéndose. ¿Qué visión o qué imagen es la que quiere conseguir el Gobierno de Gandia para el futuro?

Tenemos un proyecto compartido de ciudad que se hace entre todos, y eso, en tiempos de polarización y de enfrentamiento, creo que demuestra que Gandia puede ser una referencia de estabilidad y de rumbo, de prioridades muy claras. Sabemos que lo más importante no es solo la configuración de una ciudad que avanza, es crear una ciudad cada día con unas ventajas competitivas mayores que las ciudades de nuestro tamaño por nuestro potencial, por nuestras oportunidades, por cómo nos hemos dado todos conjuntamente a un proyecto de ciudad que reforzamos al máximo cada día y trabajamos de manera compartida.

También queremos una ciudad que ejerce su liderazgo y su capitalidad. Y eso quiere decir ser capaces cada vez de atraer mayores y más inversiones privadas, de generar puestos de trabajo que quieren decir dar proyectos de vida y de oportunidades a las personas y a las familias. Y hacerlo en una ciudad atractiva, que cuida el espacio público, que hace respetar el espacio público, pero que, sobre todo, lo trabaja con mucha calidad urbana y con mucha confortabilidad.

Es estratégico seguir avanzando en la cuestión de las conexiones, conectarnos cada vez mejor ahora que el mundo cambia tan rápidamente y esos cambios acelerados suponen una mayor exigencia en la respuesta a los retos. El de las conexiones es uno, pero también, comparativamente, una ciudad que lo tiene todo para seguir diversificando su modelo productivo, fortaleciendo su posicionamiento económico, consolidando las buenas cifras económicas que hemos tenido estos años y perseverando en todo lo que hacemos muy bien, que además lo hacemos muy bien por nuestra trayectoria, por nuestros valores, por nuestra historia, pero sobre todo por el potencial de nuestras personas y de nuestras empresas.

Yendo a una promesa de inicio de legislatura que era el transporte público, ¿qué día podrá subirse un ciudadano de Gandia al primer autobús de la nueva contrata?

Bueno, hemos comprometido el primer semestre del año que viene para la puesta en marcha del servicio. Tiene una tramitación larga, más larga de lo que nos gustaría, pero más que de plazos, de lo que se trata es de resolver uno de los otros aspectos pendientes más importantes que tenía Gandia: un salto cualitativo a mejor de la movilidad.

Una movilidad urbana con un transporte público mucho más eficaz, que dé un servicio mejor, que conecte mejor todos los servicios, que supere las dos concesiones del transporte que ahora tenemos y las integre, playa y ciudad. Gandia y la playa son un único núcleo urbano y no dos núcleos diferenciados con dos servicios distintos como teníamos hasta ahora. Y entenderlo todo con una concesión de núcleo urbano, de transporte interurbano e intermodal eficaz creo que nos va a permitir tener un mucho mejor servicio de transporte público.

Además, por haber hecho los deberes y por haber ordenado la economía del Ayuntamiento, va a permitir lo que hasta ahora no se podía y por eso no nos habíamos atrevido a lanzar la concesión: tendrá una inyección de dinero municipal todos los años, de 380.000 euros de inversión, que remodelará todas las marquesinas e incorporará toda la tecnología más avanzada a la hora del pago de los viajes o del restablecimiento de las frecuencias.

Cambia y mejora la frecuencia: pasamos de 40 minutos a 20 minutos. Conecta mejor todos los barrios. Tiene una línea diferenciada para la playa, mucho más eficaz y mucho más rápida. Tiene una línea lanzadera al hospital, también más rápida y con mucho más horario. 

Incrementa el horario: acaba a las 11 de la noche todos los días, pero en la playa de Gandia entre la una y las tres de la madrugada, dependiendo del día. Y conecta también los polígonos y los barrios más alejados del centro de la ciudad.

Creo que responde a todas las demandas que teníamos, porque hemos estimado en la fase de exposición previa y pública la mayor parte de las alegaciones, más de la mitad de las que había presentadas. Con lo cual, creo que hemos hecho entre todos el mejor servicio de transporte público. Y ahora nos corresponde que se publiquen ya los pliegos, que la licitación salga bien para poder adjudicar ese servicio y ponerlo en marcha.

Va a ser un gran cambio a mejor, muy necesario, respondiendo a lo que nos pedían los ciudadanos. A mí me pedían un buen transporte público y vamos a tener un mejor y buen transporte público para nuestros ciudadanos.

A esta mejora también se suman las licencias de taxi.

También era una gran demanda de los ciudadanos y de los visitantes. Cuando vienen a la ciudad, muchas veces faltaban taxis y por eso hemos pasado a tener siete licencias nuevas en 2025 y siete licencias nuevas en 2026.

Si las sumamos todas, que son 14, pasamos de 27 a 41. Y además estas últimas han supuesto un ingreso de 400.000 euros para el Ayuntamiento que, en unos casos, podrán revertir en la mejora del servicio del taxi. Tenemos que tener más taxis, y por eso hemos trabajado con la asociación que los representa, con el gremio de los taxistas, para poder tener un transporte legal, un buen servicio de taxi, pero sobre todo mayor oferta para toda la demanda que, afortunadamente, es creciente.

Cada vez más ciudadanos nos eligen para vivir y para disfrutar de nuestra ciudad, y tenemos que corresponder con un servicio a la altura.

En cuanto a seguridad, van a instalar 38 cámaras nuevas en Gandia. ¿Qué resultado tienen que dar esas cámaras para que el Gobierno diga que ha sido una inversión que ha valido la pena?

Saber prevenir, que es muy importante, y saber resolver cuando pasa algún hecho o se produce alguna actividad delictiva. A mí me gusta saber que en una ciudad como Gandia, que además tiene una criminalidad que va a la baja, hay una muy alta eficacia policial, de las mejores de España, también por la muy buena coordinación y por cómo se coordinan todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Me gusta decir que aplicamos el principio de que quien la hace la paga, pero mejor si no se hace; mejor si se previene la actividad delictiva o el comportamiento delictivo. Y también el incívico.

A todo esto ayudará tener 38 cámaras, que son todas las que la Delegación del Gobierno nos ha autorizado, repartidas por toda la ciudad para prevenir, ayudar, vigilar y resolver. Saber que en algunos lugares donde podemos tener algún problema lo sabremos resolver porque tendremos más mecanismos para poder cooperar entre todos y ser todavía más eficaces. Que es de lo que se trata: hacer mejor las cosas todos los días.

Y eso nos ayudará, esa instalación de cámaras de videovigilancia, en un número y en una proporción alta, la mayor instalación de cámaras de este tipo en una ciudad de nuestro tamaño y la primera que se hace en toda la historia de la ciudad. Además, es para el bien de toda la ciudadanía, y yo creo que veremos ese salto cualitativo respecto a las buenas bases que ya tenemos en materia de prevención de delitos y de resolución de los mismos.

© Àlex Oltra

¿Ha obtenido ya respuesta de Pérez Llorca a la petición que le hizo?

No, no he tenido respuesta, pero yo soy incansable. Volveré a pedirla, volveré a pedir que avancemos más rápidamente en algunas cosas.

Los juzgados: tenemos desde el Gobierno de la ciudad una propuesta para los antiguos juzgados que pasa, entre otras cosas, por dar servicios municipales al barrio y por ampliar la comisaría de Policía Nacional. Lo tenemos todo para que la Generalitat Valenciana dé el visto bueno, su conformidad, a un plan que además hemos trabajado todos.

Avanzar más rápidamente en el Centro Integrado de Formación Profesional. Es estratégica la Formación Profesional, los oficios, la formación de nuevos oficios para resolver y responder a la demanda de nuestras empresas y a la cualificación profesional presente y futura de nuestros ciudadanos y ciudadanas, a su empleabilidad, a la posibilidad de que prosperen ahora y mañana.

Y avanzar mucho más eficazmente en la cuestión de la CV-60, que creo que va muy lenta y se presupuesta muy poco.

Esos tres compromisos son fundamentales, pero hay muchos otros. Yo lo que le pediré al presidente será, si hace falta, tantas citas como sean necesarias para resolver estas y otras cuestiones pendientes que creo que son esenciales para el avance de nuestra ciudad y para consolidar el modelo de avance y de rumbo que hemos trazado muy claramente en Gandia.

El Consejo Local de Comercio rechazó la libertad de horarios en Gandia. Si la Generalitat decidiera ampliar esos horarios comerciales en Gandia, ¿el Ayuntamiento podría oponerse?

Bueno, tendríamos que ver cuáles son los mecanismos legales que podrían arbitrarse, pero nosotros ya hemos manifestado nuestro posicionamiento, primero en el Consejo Local de Comercio y después en el pleno.

Aprobamos una declaración a propuesta de mi grupo (PSPV-PSOE) y de Compromís, que fue al final una declaración unánime de todos los grupos del pleno, en la que nos oponíamos a la liberalización de los horarios y a la libertad horaria para poder trabajar los domingos en áreas comerciales porque pensamos que eso era un agravio comparativo y competitivo con el pequeño comercio, que es el músculo económico del sector servicios de la ciudad, además del turismo.

El posicionamiento de Gandia está muy claro, pero es la Generalitat Valenciana quien tiene que resolver. En el momento en que resuelva, veremos cuál es el posicionamiento y las posibles vías de apoyo o no a la medida que tome la Generalitat Valenciana en función de cuál sea. Cuando lleguemos a ese río cruzaremos ese puente, pero, en cualquier caso, yo creo que el posicionamiento del Ayuntamiento está muy claramente del lado de los pequeños comercios.

La tasa turística. Compromís reivindica año tras año la tasa. ¿Cómo se gestionan esas discrepancias dentro del Gobierno?

Hasta la discrepancia se pacta. Se pacta todo. Y creo que es sano saber que hay un Gobierno que, en las cuestiones esenciales, comparte muchas de las medidas, la gran mayoría. Si no, no gobernaríamos juntos. Comparte cuál es el rumbo que se ha trazado y las políticas de ciudad en favor de las personas y de la generación de oportunidades y de economía, pero en algunas cuestiones discrepa.

Sobre todo yo, que tengo criterio propio, si algo he demostrado como alcalde es que tengo criterio y opinión propia, muchas veces al margen del Gobierno y muchas veces al margen incluso de mis siglas, porque de lo que se trata es de defender primero a Gandia y de saber que el interés de la ciudad va por delante de cualquier otra consideración. Y solo se puede gobernar la ciudad si se tiene claro eso.

En la tasa turística siempre he tenido una opinión propia, porque creo que además cada ciudad tiene sus propias circunstancias y su idiosincrasia.

Gandia tiene, por ejemplo, una gran flota de apartamentos, muchos de ellos reglados, pero todavía hay algunos donde existe una determinada práctica fuera de la norma que genera un intrusismo que no se puede admitir, porque va en contra de la calidad del destino y de la imagen del destino, y va en contra de ese sector de apartamentos que todos los días hace las cosas impecablemente bien y que quiere continuar esforzándose por hacerlas mejor. ¿Qué hacemos? ¿Imponemos una tasa turística a los apartamentos que hacen las cosas bien, pero no la imponemos a aquellos que están al margen de la norma? Esa es una desventaja comparativa, creo que irreparable.

Y además, no ha demostrado nadie que la tasa turística vaya a ser finalista, que podamos revertir lo que ingresemos de la tasa en mejorar los servicios públicos. Yo lo que siempre he propuesto es que podamos hacer eso: mejorar la ciudad y sus servicios públicos con un cambio de la financiación de los municipios turísticos.

La semana pasada vivimos una jornada con dos respuestas diferentes en cuanto a Ceuta. Usted pidió un apoyo unánime, pero no fue posible aquí en Gandia. ¿Qué falló para no unificar esas dos concentraciones?

Que alguna opción política ha politizado y ha convertido Ceuta en una cuestión partidista, Ceuta y muchas otras cosas. Y eso es porque han querido trasladar a la ciudad de Gandia el debate polarizado y de confrontación que debe quedar fuera del ámbito de Gandia. En Gandia se habla de las cosas de Gandia, y la confrontación partidaria o el debate nacional queda fuera.

Pero han querido trasladarlo a la ciudad porque creen que eso les da un rendimiento electoral. La confrontación partidaria es algo que yo siempre trato de sacar del debate público y político. Hay una diferencia elemental. A mí todas las concentraciones sobre Ceuta, fueran a la hora que fueran, me parecen respetables. Pero hay opciones partidarias que no quisieron dar apoyo a un acto institucional y que convirtieron una concentración en favor de Ceuta, que todos compartimos, en una concentración con consignas partidarias o incluso altisonantes que creo que no se corresponden con la altura de lo que necesita el país en este momento.

Lo que necesita es unidad de acción frente a un reto como una entrada masiva de personas en Ceuta que rompe la convivencia de una ciudad y que altera la soberanía nacional y la integridad territorial de España. Tenemos que saber que el Estado de derecho tiene que ser firme. Y yo reivindico firmeza en el Estado de derecho para responder a la altura de las circunstancias y de los ciudadanos de Ceuta a lo que está pasando allí, y reivindico también una respuesta del Estado mucho más firme de la que ha habido.

¿Que yo esté de acuerdo con cómo se está gestionando Ceuta? No. Pero eso no me convierte en alguien que vaya a llevar el debate a los extremos.

Yo respeto todas las concentraciones. Trabajé para hacer lo que hacemos siempre en Gandia, que es tener, cuando hay una convocatoria de la Federación, que además por primera vez no es consensuada, un acto a las 12 de la mañana, que es la hora a la que se convoca en la ciudad de Gandia, unánime de todos, con independencia de que cada uno que lo expresara se concentrara a la hora que quisiera.

© Àlex Oltra

Víctor Soler y el Partido Popular iniciaron la semana pasada el curso con «el curso del cambio» y «el fin del socialismo en Gandia». ¿Qué le dice a usted esa palabra, «cambio»?

Voy a ser ponderado en la calificación. A mí no me van a ver nunca hablar mal del rival ni de ninguna opción política o partidaria, ni hablar ni descalificar a nadie. Y yo lo que recibo del contrario son descalificaciones continuadas que rozan a veces lo no permitido. No se trata de acabar con nada, se trata de continuar el proyecto de ciudad que he marcado. No el socialismo, yo.

Es verdad que con unos valores, con una manera de pensar, con una manera de ver las cosas, con unas ideas, las mías, pero que no han sido ideas que impongan nada a nadie ni que dejen de contar con quien no piensa como pienso yo. Al contrario.

Este proyecto de ciudad que yo he puesto en marcha integra a todos. Y los que han comenzado una confrontación partidaria son aquellos que creen que aquí se pueden trasladar las cosas de España o que creen que esto es una cuestión de confrontación de ideologías. No. Esto es una cuestión de ciudad. Y mi sentimiento es Gandia antes que cualquier otro. Para ellos no. Para ellos su sentimiento es su sigla antes que el interés de su ciudad. Por eso se empeñan constantemente en ese debate de reproches, en ese debate de siglas o en ese debate de confrontación partidaria.

Yo no tengo que hacer la pelota a nadie en Valencia para que me nombren candidato, ni aspiro a ser nada más allá de lo que soy: alcalde que quiere trabajar incansablemente y que intenta trabajar incansablemente todos los días por mis ciudadanos, sin límite de horas y sin límite de disponibilidad.

Y, a partir de ahí, quien quiera utilizar eso para descalificarme a mí o descalificar la acción del Gobierno o pensar que todo está mal demuestra que ni tiene proyecto de ciudad ni se debe a otra cosa que a sus propias siglas. Y por eso lo que yo pediré será que los ciudadanos vuelvan a confiar en mí, si quieren, para que una gran mayoría de ciudadanos, pensemos como pensemos, continuemos trabajando juntos, continuemos lo que hemos iniciado por la ciudad que tanto queremos, que es Gandia.

¿Hay alguna crítica de la oposición que le haga reflexionar, aunque no la comparta?

Muchas. Ninguna de las que tiene que ver con el ámbito personal, ninguna de las que utiliza la descalificación. Pero cuando una persona que representa, igual que yo, a muchos ciudadanos interviene en el pleno o en el ámbito público, intentas escucharla para pensar que puedo hacer las cosas mejor o simplemente para pensar cómo opina. Y creo que es algo esencial en la democracia. La democracia es la opinión de discrepantes que, desde el disenso, tienen que tratar de llegar a un consenso.

Es verdad que el disenso es necesario, pero no es la finalidad del debate público. La finalidad es el acuerdo. Tienes que saber cómo opinan todos para intentar llegar a un acuerdo y ponerte también en la piel de los demás para poder transaccionar, que es de lo que se trata. Y una transacción no es una traición.

Lo que pasa es que últimamente reflexiono menos porque veo las críticas cada vez más incendiarias, cada vez más personales y cada vez más partidarias. Y yo creo en las críticas que no son incendiarias, que no son personales y que no son partidarias.

Después de estos años al frente de Gandia, ¿qué es lo que todavía le ilusiona de ser alcalde?

La profunda estima por mi ciudad, la pasión que siento por Gandia y la pasión, el respeto infinito y el agradecimiento infinito que siento hacia los ciudadanos y ciudadanas de Gandia, por los que todos los días trabajo. Me siento infinitamente respetado, incluso cuando discrepan de mí o cuando me dicen algo que he hecho mal. Siempre tomo nota, siempre escucho o intento escuchar a todo el mundo.

Lo que más me gusta de ser alcalde, además del trabajo por mi ciudad y mi ciudad, es el contacto con las personas. Y eso es lo que creo que más me estimula todavía y me apasiona todos los días para poder tratar de ser mejor y tratar de hacer las cosas todavía mejor.

Queda mucha tarea por delante. Un proyecto de ciudad no se acaba nunca de completar del todo. Y además yo tengo una gran ambición por continuar haciendo cosas que me transformen a mejor, no hacer cosas por hacerlas o porque sí. Creo que ese modelo de ciudad que hemos marcado, además de muy claro, es ambicioso. Piensa en grande.

Yo no quiero una ciudad en pequeño, como muchas veces piensa la oposición, que dice que somos una playa cualquiera, que pensemos que tenemos turistas que piden solo un vasito pequeño para poder cenar. No. Porque eso demuestra no saber qué ciudad tenemos o qué ciudad quieres y trabajamos con todos cada día.

Yo pienso en grande, pero pienso con los pies en la tierra. Ambición en grande, pero estoy pegado a la realidad, pisando tierra y escuchando a todos. Y eso es lo que quiero continuar haciendo. Me apasiona lo que hago y me apasionan las dos grandes cosas que me mueven todos los días, que son Gandia y los gandienses.

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